martes 23 de abril de 2024 - Edición Nº2273
Frente de Organizaciones en Lucha » Regionales » 20 mar 2024

¿Por qué cada vez nos inundamos peor?

Mientras que el cambio climático lo producen los más ricos y poderosos, los riesgos y consecuencias como las inundaciones los sufren los sectores más empobrecidos y vulnerables.


 

En cuatro días llovió más del doble de lo que llueve en un mes en Capital Federal, el sur del Litoral y el norte de Buenos Aires. En contraste, marzo del 2023 fue un año histórico por su calor extremo; una situación opuesta a la que ocurre ahora. Las consecuencias fueron barrios enteros bajo el agua y tres personas fallecidas, un hombre que apareció flotando en Lanús, conurbano bonaerense, un hombre en San Nicolás y un tercero en La Plata que vivía en la zona Oeste de esta capital y falleció tras una descarga eléctrica. En tanto, un niño de 12 años también resultó electrocutado en el barrio El Peligro y se encuentra internado en situación muy grave. Además, esta semana La Plata volvió a recordar la inundación del 2013 con crecidas de arroyos y colapso de desagües que causaron grandes anegamientos. En el cordón frutihortícola del Gran La Plata los productores lamentan pérdidas del 100% debido al granizo que se combinó con la inundación.

inundación en Gualeguaychú

Foto: Inundación en Gualeguaychú

Mientras tanto, no hay ninguna respuesta oficial del gobierno, ningún plan de intervención ante la emergencia, como también sucedió con la tragedia de hace un tiempo en Bahía Blanca. Por el contrario, como señalo el FOL en un comunicado que las inundaciones son producto del desfinanciamiento y el freno de la obra pública y como contracara la apertura indiscriminada a la especulación inmobiliaria, la falta de planificación urbana, el extractivismo y la destrucción de humedales. Para peor, esta tragedia sucede durante el mandato de un gobierno que niega la crisis climática que hay en el mundo por la destrucción capitalista del medio ambiente.

 

Martín, integrante del FOL y del Proyecto Hábitat Claypole opina que hay tres factores que se combinan para causar el colapso de los desagües y las inundaciones que sufren los sectores más postergados. “Para mí estos factores están atravesados por el sistema capitalista como sistema económico, social y político que tiene como centro la acumulación de ganancias, la reproducción de la clase dominante y demás”

 

Por un lado, Martín apunta que existe una crisis ecológica en las ciudades que tiene que ver con el avance de la impermeabilización de los suelos como parte de la incapacidad del capitalismo de considerar el vínculo con los ciclos naturales que hacen que podamos vivir bien.

“Por la presión del sistema capitalista para que las ciudades sean cada vez más densas, más urbanizadas perdimos de vista las funciones y los beneficios que cumplen los ecosistemas en los ciclos naturales y una de las capacidades de más infiltración, absorción de agua y demás lo cumplen las áreas verdes, los cuerpos de agua. Hoy por hoy hay otra visión en su gestión que es más la visión hidráulica donde se piensa que los arroyos son canales de desagüe, que es donde tiene que ir a parar todo el agua e incluso los efluentes y bueno así estamos con los arroyos contaminados y con un excesivo caudal de agua sobre todo en las crecidas cuando llueve” dice.

Martín conecta el segundo factor de las inundaciones con "la disminución en el trabajo de las cooperativas que hemos puesto en marcha muchos de los movimientos sociales cumpliendo un papel fundamental en lo que es la recolección de residuos, en la limpieza, en la recuperación de los arroyos”. Esto se debe a que se ha iniciado un proceso masivo de bajas en el programa potenciar trabajo que se combina con la política de desidia del gobierno de Mieli al quitar los convenios y los subsidios para generar obras en los barrios populares. Se desarmó la obra pública, desde los planes de cloacas y obras de infraestructura que a veces son necesarias para justamente mitigar el impacto de las inundaciones

 

El tercer factor que también señala Martín en cuanto a las inundaciones es la influencia del cambio climático producido por las emisiones de dióxido de carbón o metales, gases metano, gases de efecto invernadero que producen el aumento de las temperaturas en todo el mundo y el incremento de eventos extremos.

Sobre este punto, organizaciones como el Observatorio Petrolero Sur, señalan que la situación climática es grave e injusta y todas las propuestas de falsas soluciones empeoran ambas condiciones. “Si se aplican los porcentajes de usos de combustibles fósiles y cambio de uso de suelo a cada sector industrial, el sistema alimentario agroindustrial, dominado por unas decenas de trasnacionales, es con mucho el mayor causante del cambio climático, incluyendo la cría industrial de animales, semillas transgénicas, fertilizantes sintéticos, agrotóxicos, maquinaria, transportes, procesamiento, refrigeración, empaques, desperdicios, basura y venta en supermercados. Eso además de la injusticia de acceso a tierra y alimentos que conlleva este sistema y sus enormes impactos en salud” dicen desde OPSur

 

En este sentido, es urgente ir al cambio radical de sus causas, en lugar de aumentarlas, como sucede al promover más explotación de petróleo o la brutalidad devastadora del gas de lutita y fracking, o agricultura que produce más cambio climático, como los transgénicos.

 

Los datos del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) muestran que es necesario defender y fortalecer los sistemas alimentarios campesinos y locales, que son los que han creado la diversidad de semillas necesaria para enfrentar el cambio climático y los que pueden protegernos de la especulación de precios provocadas por acaparadores y por el comercio internacional. 

 

Pero también, esos sistemas locales de producción de alimentos reciben los peores impactos de la crisis climática como las inundaciones, temperaturas extremas. A esto se suman a las amenazas por avance del agronegocio, uniformización de semillas, contaminación transgénica, pérdida de territorios e imposición de leyes para privatizar las semillas.

 

Por todo esto, es fundamental repensar las formas de consumo y producción imperantes, sin perder de vista que se necesitan cambios estructurales por parte de los gobiernos y sobre todo por parte de las potencias del norte global. Mientras tanto, los lazos solidarios, la organización desde abajo y colectiva, la defensa del ambiente son la mejor herramienta del pueblo para afrontar esta crisis climática y humanitaria.

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