martes 23 de abril de 2024 - Edición Nº2273
Frente de Organizaciones en Lucha » Regionales » 6 mar 2024

El agua vale más que el oro

Asambleas vecinales se organizan ante la falta de agua en Catamarca

Vecinxs de Catamarca denuncian que hace años el agua potable escasea. Cuando abren la canilla está sucia con mal olor y sabor. Las autoridades no brindan una solución y en cambio, desvían el uso del agua de la región para el avance de proyectos extractivistas que contaminan el medioambiente. Por eso, la organización asamblearia crece para exigir el acceso a un servicio tan fundamental como el agua.


Tener agua potable sigue siendo un sueño para la mayoría de las familias de Catamarca. En esta provincia, el 28% de los pueblos no tiene acceso total al agua potable y los reclamos de les habitantes datan, en algunos casos, de más de 15 años. Es el caso de las Caminatas por la Vida en Andalgalá, donde la Asamblea El Algarrobo defiende los cerros y el agua del avance de la megaminería.

 

Durante tres años consecutivos las autoridades han decretado la emergencia hídrica pero tanto los jefes provinciales y municipales no cumplen con las obras y acciones que prometen para garantizar un recurso básico en una región donde las temperaturas superan los 43°C.

 

Las y los vecinos denuncian que en Catamarca llega el verano y el agua escasea. Cuando abren la canilla el agua sale turbia, como “chocolatada”. Los bidones de agua en los negocios comienzan a aumentar de precio y llegan a los $3000, un valor insostenible con salarios licuados por la inflación mensual que se mantiene arriba de los 20 puntos. El Gran Catamarca se ubica en el lugar 16 de los 31 conglomerados más pobres del país.

 

Expertos de la Universidad Nacional de Catamarca como el biólogo Roberto Salinas explican que las lluvias copiosas del verano llegan a afectar la calidad del agua porque “hay que tener en cuenta que la pérdida de cobertura vegetal que causaron los incendios en las zonas donde llovió o el desmonte para agricultura generan mayores crecientes con más material de arrastre”. Sumado a esto, lxs vecinxs de la ciudad de Belén, localidad que queda a 300 km de San Fernando del Valle de Catamarca, la capital de la provincia, exponen que ante las crecidas del río la planta potabilizadora de la ciudad ya ha quedado obsoleta por falta de mantenimiento y por el crecimiento demográfico.

 

Por este motivo, en Belén se vienen haciendo asambleas en la plaza principal, y movilizaciones al municipio, que por ahora hace la plancha. “Estamos en emergencia hídrica y no se habla de eso. La asamblea fue al concejo deliberante pero no dieron respuestas” dice Ana, una compañera de la regional Catamarca del FOL. Al mismo tiempo indica que el agua se destina a explotar el litio de los salares como en Antofagasta de la Sierra, el departamento más grande de la provincia.

 

Para poder dimensionar el daño y la desigualdad que generan los proyectos extractivistas en Catamarca podemos repasar el caso de Minera Alumbrera, instalada desde los 90 para explotar oro y cobre. La empresa tiene un permiso de extracción de agua de 1100 litros por segundo. Que es lo mismo a 66.000 litros por minuto: casi cuatro millones de litros por hora en una zona semidesértica. El gobierno le otorgó el permiso para utilizar hasta 100 millones de litros de agua por día mientras localidades de 30 mil habitantes como Belén o 5000 habitantes como San Blas de los Sauces, no pueden acceder al agua potable. La Organización Mundial para la Salud (ONU) establece que una persona requiere, para paliar todas sus necesidades, 50 litros de agua por día. Es decir, que Alumbrera usa por día agua equivalente a dos millones de personas. 

 

 Para mayor gravedad, en estos 25 años de megaminería, los derrames de fluidos contaminantes se acumulan y llegan a los cauces de los ríos. Alertados por el estado del agua y la detección de casos de gastroenteritis, a principios de año vecinxs del norte de la capital analizaron el agua en un laboratorio privado y el resultado fue que el agua "no es apta para consumo humano".

 

“Nos enteramos que en San Blas de los Sauces también se manifestaban por el tema del agua, es algo recurrente en toda la provincia” comenta Ana sobre la lucha de la asamblea vecinal de esa localidad de La Rioja situada a 100 km de Belén. Allí también lxs vecines vienen denunciando que no tienen agua potable y desde el 19 de enero rige un decreto de emergencia hídrica que exige tomar recaudos especiales para garantizar a la población este recurso. Sin embargo, el municipio llega al punto de permitir que una fábrica de pistachos continúe operando. Por ese motivo realizaron un acampe en la entrada del complejo de Pistachos Riojanos y resisten la militarización y criminalización.

 

En este contexto, los hospitales de la provincia atraviesan una situación crítica por falta de personal, recursos materiales y salarios dignos. Esta semana comenzó con una marcha provincial de trabajadores de salud del área programática N° 11 que vienen haciendo retención de tareas así como personal de salud de departamentos Andalgalá, Santa María, Tinogasta y la capital. Ante la falta de respuestas del ministro de salud Zampieri, siguen en estado de alerta y movilización.

 

El gobierno de Catamarca a cargo de Jalil no ve la salud pública como un derecho, o está preocupado en otros planes. Jalil es uno de los 10 gobernadores que firmaron un acuerdo con Mekorot, la empresa estatal de aguas de Israel que desembarcó el año pasado en el país con la promesa de acabar con los problemas de la sequía y, fundamentalmente, la “cultura de la abundancia” que se vive en América Latina, según el coordinador del Proyectos Especiales e Internacionales de la empresa, el argentino Diego Berger.

 

De esta manera, que el pueblo de Catamarca no acceda al agua potable es parte del modelo extractivista, una política transversal de todos los gobiernos nacionales y provinciales pero que durante el gobierno de Javier Milei se profundizará, dada su premisa de que el estado tiene que desaparecer en pos de que el mercado regule la economía. Así las economías regionales podrían terminar de colapsar al ritmo que las políticas neoliberales que benefician solo a las multinacionales generan mayores niveles de desigualdad.

Será necesario que se fortalezca la articulación de las asambleas vecinales, comunidades originarias y movimientos sociales anti extractivistas de todo el país para visibilizar y desarmar este modelo de hambre para el pueblo y destrucción de los ecosistemas para que el agua valga más que el oro..

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