martes 27 de septiembre de 2022 - Edición Nº1699
Frente de Organizaciones en Lucha » Regionales » 4 ago 2022

Cambios en el gobierno

Sergio Massa recargado ¿Quién es el nuevo superministro?

Es el última apuesta del gobierno para salvarse del abismo. Pero Massa es una vieja figura de la política. Un recorrido por su trayectoria.


Sergio Massa es el nuevo superministro del Frente de Todos y también es la última carta del gobierno para tratar de salvarse del abismo. El ex intendente de Tigre también se juega el todo por el todo, porque si sale bien parado de esta su pelea por alcanzar la presidencia puede hacerse más palpable en 2023.

Dentro de la política está lejos de ser algo novedoso, porque la realidad es que Massa estuvo con todos y no vaciló en pasarse de un bando a otro según soplaba el viento. Su militancia comenzó en el secundario, en la UceDé (Unión del Centro Democrático), un partido de ideología liberal conservadora fundando por Álvaro Alsogaray, un militar, economista y empresario que fue funcionario de la dictadura que derrocó a Perón, de la dictadura de Onganía en el ’66, y que también integró el gobierno de Carlos Menem como asesor.

Dentro de ese partido, Massa ascendió hasta ser presidente provincial y puede que de esta experiencia haya heredado los contactos con la Embajada de Estados Unidos que mantiene hasta hoy en día, ya que Alsogaray fue embajador en dicho país durante la dictadura de Onganía.

En la UceDé también se nutrió de las bases teóricas del liberalismo que en lo económico promueve la poca intervención del Estado para dar mayor libertad a los mercados y las empresas; y en lo social pregona la libertad individual, que más que libertad se traduce en individualismo y en la ley del más fuerte.

A mediados de la década del ´90 la UceDé decidió fusionarse con el Partido Justicialista que lideraba el entonces presidente Carlos Menem. De esta manera las ideas liberales de Massa encontraron una línea de continuidad dentro del gobierno del ex presidente riojano que se encargó de privatizar empresas en sectores estratégicos como los de energía, telecomunicaciones, transporte y construcción, y generó un crecimiento abrupto de la desocupación, a la par de impulsar la flexibilización laboral para favorecer a las empresas y quitar derechos laborales a lxs trabajadorxs.

Durante la presidencia de Eduardo Duhalde, Massa fue designado titular de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) junto a Daniel Scioli. Se mantuvo en el puesto desde 2002 hasta 2007, tiempo en que comenzó a forjar una relación con Néstor y Cristina Kirchner, quienes en 2008 le ofrecieron la Jefatura de Gabinete, luego de la renuncia de Alberto Fernández por la “crisis del campo”. Finalmente renunció un año más tarde, alejándose del Ejecutivo por diferencias irreconciliables con Cristina Kirchner, y retomó su puesto como Intendente de Tigre.

Es desde ese municipio que su carrera política empieza a tomar vuelo propio. Allí Massa forjó estrechas alianzas con empresas constructoras y les dio vía libre para la edificación de countrys. Casi un 60% de la superficie de Tigre está ocupada por barrios privados donde vive tan sólo el 10% de la población, mientras que el resto vive a sus alrededores y padece las continuas inundaciones que se producen como consecuencia de estos emprendimientos que muchas veces se levantan sobre humedales.

Además desde allí, Massa promovió políticas de mano dura con la excusa de combatir el narcotráfico, como por ejemplo la inclusión de las Fuerzas Armadas en la seguridad interna. Ocupó la Intendencia hasta 2013 luego ganar la reelección, y en su gestión aumentó considerablemente el número de policías, que finalmente utilizó para reprimir las protestas de los vecinos por la construcción irrefrenable de countrys que cercaban el Rio Delta.

Fiel a su estilo volátil, en el 2013 se enfrentaba al Frente Para la Victoria de Cristina Fernández a quien tildaba de corrupta y manifestaba sus intenciones de meterla presa si ganaba las elecciones. Pese a estos encontronazos y a la falta de confianza que les provoca, en la actualidad el kircherismo duro tuvo que recomponer la relación con Massa porque no les quedaba otra. A su alrededor lo califican como un “tiempista” lo que quiere decir que sabe medir los tiempos justos para dar los zarpazos que necesita para acomodarse mejor en el poder.  

También en el 2015, antes de postularse como presidente, había intentado llegar a un acuerdo con Cambiemos, pero dicha posibilidad fue negada por Mauricio Macri y Elisa Carrió. Ganó las PASO contra el exgobernador de Córdoba Juan Manuel de la Sota, y ofreció a Felipe Solá, uno de los responsables de la Masacre de Avellaneda, la gobernación de la provincia.

Finalmente, quedó tercero en las elecciones presidenciales. Sin embargo, en el Congreso se convirtió en el principal aliado del macrismo, que junto con el resto del peronismo votó las leyes que permitieron el ajuste al pueblo trabajador, como por ejemplo, el Presupuesto 2019 y los acuerdos con el FMI.

En las últimas elecciones volvió a cambiar de color político y regreso con sus antiguos aliados liderando la lista de diputados del Frente de Todos. Durante este gobierno fue una pieza clave para cerrar el acuerdo de renegociación de la deuda con el FMI, donde una vez más puso a jugar sus contactos con los estadounidenses.  

Por sus recientes anuncios como ministro está claro que Massa es un ministro que gobernará para los empresarios, para los sectores concentrados del agro y con la mirada puesta en satisfacer al pie de la letra los requisitos del FMI. En su conferencia de asunción al cargo planteo una auditoria de los programas de empleo, lo que significa la continuidad del enfrentamiento con los movimientos sociales, y ratificó el aumento de tarifas, una quita mayor de subsidios, el congelamiento de la planta del Estado y la profundización del extractivismo con el objetivo de conseguir los dólares que requiere el FMI.  

 

 

 

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