sábado 10 de diciembre de 2022 - Edición Nº1773
Frente de Organizaciones en Lucha » Opinión » 22 jun 2022

movimiento piquetero

Historia de lucha: 26 años del Cutralcazo

Junio de 1996, escenario de las puebladas de Cutral Có y Plaza Huincul, provincia de Neuquén. Los cortes de ruta, gomas quemadas y la protesta representada en miles de personas contra la desocupación fueron las primeras imágenes que marcaron una nueva etapa para la lucha de la clase trabajadora. Repasamos nuestra historia.


Los mejores, los únicos

Los métodos piqueteros...

La burocracia tira agua

Y no moja ni la carpita

La herramienta piquetera

No quiere que se repita

Corte de ruta y asamblea.

Que en todos lados se vea

El poder de la clase obrera

Los Métodos Piqueteros - Las Manos de Filippi

Desde el jueves 20 al miércoles 26 de junio de 1996, transcurrió casi una semana de protestas populares que dieron origen al actual movimiento piquetero en Argentina. Las puebladas de Cutral Có y Plaza Huincul, provincia de Neuquén, fueron una demostración de organización de les trabajadores desocupades frente a las políticas neoliberales de ajuste para el sector público con privatización de empresas estatales, desempleo masivo, desindustrialización y un panorama desolador para las economías regionales cada vez más empobrecidas de Este a Oeste y de Norte a Sur.    

Y el primer grito indómito vino del Sur. Una Patagonia rebelde que no se sometía ni se resignaba a las consecuencias de las privatizaciones impuestas por el gobierno de Carlos Menem de las empresas públicas como YPF y Gas del Estado. Por el contrario, oponía resistencia.

Tras cuatro años de privatizaciones el descontento era generalizado en varias ciudades y localidades neuquinas, donde el monto de las indemnizaciones por despido se desvanecía y no alcanzaba para afrontar el costo de vida. Con una alta tasa de desempleo, cortes de servicios básicos como electricidad y gas por falta de pago a gran parte de la población, y en las puertas del invierno patagónico, el conflicto estalló ante la negativa del gobierno de Neuquén, en ese entonces a cargo de Felipe Sapag, de habilitar la instalación de una planta agroquímica de la empresa multinacional canadiense Agrium. Era una posibilidad para muchas personas de obtener un puesto de trabajo  en la planta de fertilizantes de la localidad.

  

Tamaña decisión generó mucha bronca en la población, que una vez más sufría en carne propia el incumplimiento de promesas gubernamentales de mejoras para su economía. Rápidamente se generó una convocatoria que derivó en una masiva asamblea en la Ruta nacional 22, sobre el ingreso a Plaza Huincul. Todo el pueblo se sumó al reclamo de trabajo. Se llevaba a cabo el primer piquete.

Durante seis días se sostuvieron cortes de rutas y calles que imposibilitaban el tránsito de vehículos para entrar o salir de la ciudad, al tiempo que se bloqueaba el tramo de ruta nacional que une la ciudad de Zapala con Neuquén capital. Seis días de organización, asambleas, comunicación, coordinación, solidaridad, sosteniendo fogatas para pasar las crudas noches. El apoyo de otros sectores, como trabajadores ocupades, entre elles municipales y docentes, fue fundamental para aportar al novedoso método de lucha.

Aun no se les llamaba piqueteres. Crecía la figura de lxs fogonerxs, tras las llamas y el humo de la goma quemada. El piquete no era nuevo como medida de lucha, es una herramienta de la clase obrera para luchar por sus derechos. Pero desde ese momento toma otro cariz, otro aspecto: el piquete se resignifica, cambia el uso, el lugar y el objetivo. En la fábrica la huelga se apuntalaba con el piquete en la puerta para impedir que la patronal despliegue medidas que eviten llevarla a cabo. Ahora no hay fábrica, hay rutas. Y no hay trabajo, hay desocupación. La protesta social expandida por las rutas puso en jaque al capitalismo en la calle, donde más le dolía, en las vías de acceso del traslado de insumos y mercancías.

La respuesta de los gobiernos tanto provincial como nacional al piquete por trabajo fue el envío de tropas de policías y gendarmes. La disposición de desalojar la ruta fue firmada por la jueza federal Margarita Gudiño de Argüelles. Se desata una feroz represión con balas de goma y gases lacrimógenos, que es resistida por el pueblo con piedras y gomeras.

 

Toda una comunidad se defiende de la acción represiva, lo cual hace retroceder a la jueza quien se declara incompetente para llevar adelante el desalojo. Triunfo.

El gobernador Felipe Sapag tuvo que viajar a Cutral Có, asistir al lugar que se había negado a ir los días anteriores y negociar con les manifestantes y sus delegades por programas de asistencia. Acuerdo que luego no cumpliría.

Pero el germen de la lucha ya estaba fogoneado al calor de los piquetes en esos días de junio. Para abril de 1997 otro Cutralcazo se iba a gestar.

La historia marca que en los años siguientes la crisis social se profundizaría, llegando a 2001 el punto máximo de levantamiento popular en todo el país, con el movimiento piquetero como uno de los principales protagonistas.

Los métodos piqueteros dejaron su impronta para resistir el avance de la explotación y opresión de un sistema criminal. Hoy más que nunca, seguimos retomando esas banderas de lucha, por trabajo genuino, salarios dignos, y el cambio social

 

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