miércoles 10 de agosto de 2022 - Edición Nº1651
Frente de Organizaciones en Lucha » Comunicados » 2 jun 2022

Ni una Menos: seguimos luchando contra la violencia de género

Este viernes 3 de junio salimos a todas las plazas del país a exigir basta de femicidios y trans-travesticidios. El Estado es responsable.


Pasaron 7 años del primer Ni una Menos y este 2022 nos vuelve a encontrar en la calle, organizades y continuando la lucha contra la violencia de género. Llevamos un largo recorrido denunciando que para enfrentar este flagelo se necesitan políticas públicas efectivas y cambios estructurales que posibiliten tener mejores herramientas para salir del círculo de la violencia, pero pese a que los gobiernos y los colores políticos han cambiado, la situación no se ha modificado.
La violencia de género sigue siendo un problema que se cobra cientos de vidas. En lo que va del 1 de enero al 25 de mayo del 2022 se han producido 119 femicidios, es decir uno cada 29 horas. El 42% de los asesinos eran parejas y el 19% ex parejas, mientras que el lugar donde mayoritariamente se han cometido estos crímenes ha sido en la propia casa de la víctima (53%), en una vivienda compartida (11%) o en la vivienda del agresor (55).
A su vez, hasta el 30 de abril se han contabilizado 4 transfemicidios/travesticidios. Hay que destacar que esta cifra se encuentra subrepresentada debido a que no hay estadísticas oficiales y los datos encontrados se basan en las noticias de los medios hegemónicos que no visibilizan la totalidad de este tipo de hechos. A esto se le suma que llevamos más de un año reclamando la aparición con vida de Tehuel de la Torre, y en todo este tiempo no ha habido avances en la causa ni ningún tipo de respuesta, dejando en evidencia el poco interés del Estado por buscar a un varón trans desaparecido de manera forzosa.
En un contexto de crisis como la actual, que ya lleva varios años de profundización, las mujeres, lesbianas, trans, travestis y personas no binarias, somos uno de los sectores más golpeados. La pobreza nos afecta de forma distinta a otros trabajadores, debido a que culturalmente se nos asignan tareas como si solo fueran responsabilidad nuestra. Entonces somos nosotres quienes cuidamos a nuestros familiares y niñes, hacemos las tareas domésticas y garantizamos el alimento de cientos de familias en los comedores barriales. El tiempo que nos requieren todas estas labores hacen que no tengamos disponibilidad para acceder a un empleo de jornada completa, y que por lo tanto tengamos que acepar los trabajos más precarios, a tiempo parcial o las changas.
A su vez, sufrimos todo tipo de discriminación ya sea por nuestra identidad de género, nuestra orientación sexual o por nuestras decisiones de vida. Es sabido que para cualquier trabajo el hecho de ser madres o de proyectar serlo te resta puntos.
La feminización de la pobreza genera dependencia economía y dificultades para acceder a derechos básicos como el acceso a una vivienda digna, la educación y la salud. Por todo esto se necesitan cambios estructurales, ya que esta situación nos expone a tener que soportar todo tipo de violencias porque no nos queda otra alternativa.
Para quienes logran insertarse en espacios formales y registrado de trabajo, también se ven afectades por la caída libre del Salario Mínimo. Este recurso se ha transformado más en una herramienta de ajuste y un techo para negociar todas las paritarias a la baja, más que en un piso básico de ingresos.
Pese a todo esto, les compañeres de los movimientos sociales continuamos organizándonos para resolver y enfrentar nuestros problemas de manera colectiva. No nos resignamos a una vida de hambre, discriminación y violencia, y a la par de que reclamamos al Estado que cumpla con la responsabilidad que tiene, construimos nuestras propias redes y herramientas.
Así, hace varios años venimos desarrollando cuadrillas de promotoras de salud y género, que son fundamentales para el acompañamiento de nuestres compañeres y vecines que atraviesan situaciones de violencia de género. Además otras cuadrillas como la de jardines populares, comedores y merenderos también son sostenidos desde hace décadas por nosotres y son los espacios que dan respuesta a demandas urgentes en nuestros barrios.
Estos espacios cumplieron un rol fundamental durante la pandemia, ya que fueron la primera línea para hacerle frente al Covid en los sectores populares. Pero exigimos que haya un reconocimiento y una remuneración acorde a las tareas y responsabilidades que llevamos a cabo. No queremos un programa de empleo, queremos ser reconocides por el Estado como trabajadorxs formales, bajo convenio y con todos los derechos.
Hace casi un año que hemos presentado al ministro de Desarrollo Social, Juan Zabaleta, un proyecto para la creación de 1 millón de puestos de empleo genuino y hasta ahora no hemos recibido ningún tipo de respuesta. Por el contrario, tenemos que soportar la estigmatización de los medios hegemónicos, de los funcionarios y de la sociedad en general que nos ponen el mote de “planerxs”, cuando lo que estamos reclamando justamente es trabajo.
A 7 años del Ni una Menos avanzamos en conciencia y organización, logramos dar un debate público acerca de la condición estructural de la violencia de género y esto posibilitó que muchas compañeras se animaran a dar un paso adelante, a salir del circulo de la violencia y a denunciar a sus agresores. Pero también hemos visto el proceso de institucionalización de los feminismos y el intento del gobierno de aplacarnos con la conformación de un Ministerio de las Mujeres, Género y Diversidad,que con sus promesas de elaborar politicas publicas para erradicar y prevenir las violencias hacia las disidencias y las mujeres, a tres años de su gestion, mostro que su responsabilidad solo quedo en palabras que se las llevo el viento. Las medidas concretas que se tomaron como la creacion del programa Acompañar que brinda un pequeño aporte economico por 6 miseros meses a personas violentadas, lejos de dar una respuesta efectiva a las violencias, demostro estar regido por tiempos burocraticos que no solo no responden a las necesidades, sino que reproduce las violencias. El ejemplo concreto lo podemos ver en la incompatibilidad de este programa con el Potenciar Trabajo, dejando a la deriva todo ingreso economico. Esta situacion es una entre tantas otras de las falencias de las politicas de este ministerio.
Pero nuestros movimientos sociales seguimos en la calle, denunciando que no queremos un ministerio de cartón sin ningún tipo de incidencia concreta en nuestras vidas. ¡Seguiremos exigiendo acciones inmediatas, reales y con presupuesto acorde, y seguiremos luchando contra toda forma de violencia, hasta que todo sea como los soñamos!.

- Políticas públicas integrales contra la violencia patriarcal
- Aparición con vida ya de Tehuel
- Implementación real y efectiva del cupo laboral trans y travesti
- Reconocimiento formal y salarial para les promotorxs de salud y género
- Basta de femicidios y trans/travesticidios
- El aborto es un derecho! Efectiva implementación y presupuesto Ya!
Basta de trata. La policía no nos cuida!

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