martes 24 de mayo de 2022 - Edición Nº1573
Frente de Organizaciones en Lucha » Regionales » 30 abr 2022

#Tucumán arquitectura comunitaria

El FOL Tucumán compartió su experiencia de arquitectura comunitaria en el ENAC

Una nueva edición del Encuentro nacional de arquitectura comunitaria (ENAC) se llevó a cabo en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo en San Miguel de Tucumán. El equipo técnico y vecinas de la Asamblea del FOL expusieron su experiencia, la que requirió poner el cuerpo, las voluntades, el deseo y la organización al servicio del sueño de transformación colectiva.


Por:
FOL Tucumán

Los días 20, 21,22 y 23 de abril se llevó adelante el encuentro nacional de arquitectura comunitaria en la facultad de Arquitectura y urbanismo. En este encuentro participan estudiantes, arquitectxs, investigadores y organizaciones sociales. En este espacio se problematiza, se comparten estudios y vivencias  en lo que refiere a arquitectura comunitaria, a la formación y el rol de lxs arquitectxs en este ámbito.

El día 21 de abril, compañeras y el equipo técnico del FOL fueron invitadxs a compartir su experiencia  de construcción comunitaria. La Asamblea tiene 2 fuertes prácticas en esta área. La construcción de un centro comunitario en el Barrio Teresa de Calcuta, Alderetes, y otro en El Tío, Amaicha del Valle. Ambas construcciones fueron levantadas por los vecinos, vecinas, comuneros y comuneras de cada territorio en coordinación con el equipo técnico. Estos proyectos requirieron poner el cuerpo, las voluntades, el deseo y la organización al servicio del sueño de transformación colectiva.

“Nosotros desde el principio adoptamos como eje central las obras. Para tener conocimientos de albañearía tuvimos cursos tanto teóricos como prácticos. No contábamos con nada, con ningún tipo herramientas, así que en una asamblea decidimos hacer  bingos para juntar dinero.  Todo fue autogestionado. Somos una organización social que no depende de nadie, salvo de nosotros mismos. Compramos herramientas y materiales para comenzar a practicar eso que aprendimos. Lo primero que hicimos fueron los bancos de los merenderos para la plaza del barrio” expresó Deby, vecina de la Asamblea de Costanera.  Y agregó “La experiencia fue bastante rara porque éramos mujeres que nunca habíamos agarrado una pala, nunca habíamos hecho una mescla ni mampostería. Capaz que era raro ver antes a mujeres hacer eso en el barrio. Fue lindo”

María, de la Asamblea de Alderetes, expuso “Nosotras en el año 2020 nos veíamos crecer, tuvimos el sueño de comprar el terreno propio. Y lo hicimos a fuerza de todos los compañeros y compañeras. Una vez teniendo el lugar, soñamos con construir. Tener nuestro espacio para hacer la merienda y para  tener nuestro lugar de trabajo. Hoy tenemos este espacio colectivo que nos pertenece a todos los compañeros y compañeras del FOL”

 “Nos organizamos en cuadrillas para poder hacer nuestros propios bloques, para poder levantar nuestras propias paredes, para poder levantar nuestro propio espacio.  Ahí hacemos todas las meriendas de lunes a viernes. Los productivos: obra, la bloquera, panadería, dulces y conservas, costura, cotillón.” Dijo Laura, vecina de Alderetes.

 “Cuando una va al territorio  por ahí lo técnico queda corto. No se puede intervenir exclusivamente desde esa área. Solamente ir a entregar el plano o solamente ir a dar eso que vos sabes. Hay otras necesidades que empiezan a surgir y que las ves ahí. El hambre, poder generar las meriendas, de poder desarrollar incluso otras salidas económicas. Te empiezas a cruzar con un montón de realidades que no es la obra, no es la solución arquitectónica, no te queda otra que involucrarte un poquito más. Pensar en el trabajo territorial complejo como otra forma de estar en el territorio y entregarse un poco más  allá de lo técnico” Compartió Celeste, arquitecta integrante del equipo técnico y de la asamblea del FOL.

 “El proyecto se modifica bastante, incluso durante la construcción. Las modificaciones van saliendo de las inquietudes de lxs compas que laburan en el espacio. Yo tenía experiencia en obra privada. Ahí las cuestiones son otras: la eficiencia, la velocidad y la economía. Entonces uno se choca con adaptarse al tiempo y las formas del barrio. Me acuerdo de haberle dicho a Celeste después del primer mes de trabajo  que me sentía abrumado porque tenía  varias complicaciones.  Los grupos eran mixtos y rotativos, todos los días eran personas diferentes. Era una dificultad para el avance de obra teniendo en cuenta que no todos los compañeros eran albañiles, solo algunos medio oficiales. Uno sabe de algunas cosas, de estructura, de diseño, de cómo deben ser las cosas pero real mente de cómo hacerlas, no.  Como poner la regla, como encuadro bien, no. Y ahí entraban en juego algunos compañeros que tal vez tenían una idea o  que habían trabajado como ayudantes. Y esos compañeros que sabían transmitían a los que no. Por eso ahora todos sabemos poner una tanza o hacer bloques. Bloques no había hecho en mi vida y aprendí de las compañeras que son las que sacaron la maña al asunto.  Pero además de los problemas técnicos también hay otras cuestiones que tienen que ver con cosas que no son técnicas. Las situaciones personales, no es lo mismo que en al ámbito privado  que alguien falta un par de días, no se les da oportunidad y se lo raja. Hay que entender  las situaciones, las compañeras que tienen a cargo sus casas, sus hijos. Hay que tener otras formas de organizarse” comentó Facundo, estudiante arquitectura que fue convocado para planificar el proyecto. Se sumó al FOL a partir de su intervención en el equipo técnico.  

El desarrollo de la obra comunitaria pone en jaque las lógicas verticalistas del trabajo y reproducción, del “ya mismo y perfecto”. Dando lugar a trabajar en otro tiempo, a permitirse el error, a socializar y construir conocimiento colectivo. Comprende las particularidades de cada trabajador, trabajadora, creando redes de contención.

Con respecto a esta transformación en la prácticas, los integrantes de Arqcom (La Plata),colectivo de estudiantes y graduados de la Facultad de arquitectura y urbanismo que atienden problemas del hábitat en coordinación con organizaciones sociales en barrios populares, quienes participaron de esta jornada de exposiciones, plantearon un cambio de la Dirección de obra (la cual toma a la figura de técnico como único portador de saber, sujetos a la lógica capitalista, especulando con la fuerza de trabajo y la necesidad de los obreros), hacia la Coordinación de obras pensado el vínculo horizontal entre quienes participan de los proyectos, buscando democratizar la obra, comprendiendo los diversos roles. Este formato está sujeto a procesos reivindicativos, se paga de igual manera entre los diversos participantes de la obra. En este caso los aportes se basan en la construcción de saberes técnicos/políticos, en la gestión de recursos y la construcción de comunidades.

 

 

En estos encuentros, además de intercambiar saberes y experiencias, se tejen redes y se generan articulaciones. Así es como les integrantes del Arqcom (La Plata) fueron al barrio Teresa de Calculta, en Alderetes, a conocer el centro comunitario del FOL.

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