domingo 22 de septiembre de 2019 - Edición Nº598
Frente de Organizaciones en Lucha » Novedades » 31 ene 2019

En busca de la igualdad

Mujeres en los barrios y el sinuoso camino para acceder a la salud

El Periódico Barrial Chasqui realizó un abordaje sobre las dificultades que encuentran las mujeres a la hora de garantizar su salud y al mismo tiempo la de su familia


Mujer y Salud*

La lucha de las mujeres y de las organizaciones que discuten el rol de la mujer en la sociedad, han obtenido grandes logros. Aun así seguimos viviendo en una sociedad en la que existe mucha desigualdad de género.

Sobre nosotras siguen recayendo gran parte de las tareas domésticas y del cuidado de la familia y en este sentido la cuestión de la salud es un aspecto fundamental. Ante esto nos preguntamos: ¿Qué población es la que más se acerca a las salitas en los barrios? ¿Cuáles son los principales motivos de consulta? y ¿Cómo es el acceso y la atención?

Para comenzar a buscar algunas respuestas consultamos a Pilar Martín, trabajadora social de dos centros de salud del barrio Altos de San Lorenzo, en La Plata. Según su experiencia, quienes más se acercan son las mujeres, y lo hacen por diversas razones: cuando sus hijos tienen fiebre, tos, o les duele la panza, cuando llega el momento de las vacunaciones tan necesarias, cuando hay que acompañar a alguna amiga o pedir preservativos para los jóvenes.

Es decir, que van en su papel de “cuidadoras” de otros, de madres responsables de la salud de sus niños y niñas, dejando en un segundo plano su propio bienestar y salud, o limitando las consultas propias a situaciones de embarazo. Esto no es casualidad, históricamente la mujer ha sido relegada al ámbito de la casa y de la crianza, tareas que en la mayoría de los casos no es reconocido como trabajo y que dificulta a la mujer ocuparse de sí misma, disponer de su tiempo libre o salir a buscar empleo fuera del hogar.

El Estado refuerza el rol de la mujer establecido a través de diversos programas públicos de salud: “En los barrios hay muchos problemas relacionados con el hábitat, la postergación, el hacinamiento, la vivienda, la falta de agua potable y la basura; las enfermedades de los niños muchas veces son a causa de eso, pero sin embargo la institución responsabiliza a las madres porque los niños se enferman, entonces parece como si el problema no fuera que tienen piso de tierra sino que la mamá no tiene pautas de higiene adecuadas”, afirma Pilar Martín. A esto se suma que los servicios más usados por las mujeres (y también más colapsados) son los de pediatría en primer lugar, seguidos por el de obstetricia y en menor medida el de ginecología.

Esta concepción de la culpabilidad de las mujeres sobre las enfermedades de los integrantes de su familia, se traduce muchas veces muchas veces en los maltratos de los que son víctimas por parte de algunos profesionales que las “retan” en la sala de espera o frente a otros pacientes por no haber seguido al pie de la letra las instrucciones del médico. Esto pone en evidencia la falta de confidencialidad y el no respeto a la intimidad, exponiendo a las mujeres a situaciones incomodas frente a desconocidos.

Las problemáticas de violencia de género están muy presentes en el barrio, pero los Centros de Atención primaria de la Salud las esquivan argumentando que su personal no está capacitado para abordarlas o haciendo derivaciones a las comisarías. Son  pocas las profesionales que toman estos temas dentro de los centros sanitarios (psicólogas y trabajadoras sociales), por lo cual es lógico que no se los vea como espacios a los cuales acudir ante situaciones vinculadas con la salud de la mujer o la violencia de género.

 

Salud integral

 

El acceso a la salud es un derecho fundamental de toda la humanidad, y esto no significa que solo podamos comprar medicamentos o hacer una consulta con un médico cuando estamos enfermos, sino que haya servicios de buena calidad, controles regulares, una alimentación sana y nutritiva, una vivienda adecuada, buenas condiciones de trabajo, campañas de prevención e información, entre otras cosas. Es decir que el cuidado de la salud debe ser permanente e integral, y no solo actuar cuando se presenta el síntoma.

Es tarea del Estado en todos sus niveles (municipal, provincial y nacional) garantizar buenas políticas sanitarias a través de los centros de salud que apuntan a abordar la atención primaria. Sin embargo, sabemos que en el cotidiano las cosas son muy diferentes. Al acudir a cualquier salita no se encuentran turnos fácilmente y no se cuenta con los recursos necesarios. Esto habla de los escasos recursos destinados para salarios e insumos. Además, no hay suficientes campañas de prevención y cuando nos recomiendan un tratamiento muchas veces no podemos llevarlo adelante porque nuestras viviendas no están en condiciones, porque no tenemos agua potable o porque no tenemos dinero para comprar los medicamentos.

Por lo tanto, difícilmente podamos quedarnos tranquilas y esperar que sea el Estado el que garantice que se cumplan estos derechos. Al respecto, Pilar Martín nos señala: “si bien hay quejas y reclamos individuales no tienen eco porque falta verlo como una problemática colectiva para poder pensar algo que revierta la situación”.

Con ese objetivo actualmente se está impulsando la conformación de una reunión barrial para que participen diversas organizaciones e instituciones, y para que los trabajadores y trabajadoras, los vecinos y vecinas coordinen políticas, campañas y actividades de cara a pensar la salud como materia integral, capaz de abarcar lo sanitario, lo social, lo económico y lo cultural.

 * Nota realizada por el Periódico Barrial Chasqui

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