martes 19 de febrero de 2019 - Edición Nº383
Frente de Organizaciones en Lucha » Regionales » 17 ene 2019

Club social y deportivo “Las Hermanas Mirabal”: a puro pulmón y gambeta

Desde el año pasado funciona en Claypole, partido de Almirante Brown, un nuevo club de fútbol construido e impulsado por los vecinos del barrio.


Desde comienzos de 2018 se encuentra abierta la inscripción para todos aquellos niños y jóvenes menores de 18 años que quieran participar del club.  Este año fueron cuarenta los chicos que participaron de los entrenamientos y torneos de competencia en el club Hermanas Mirabal, en su mayoría, jóvenes del barrio y algunos provenientes de Florencio Varela. Sorteando todas las dificultades que los chicos y el club mismo puedan tener, planea expandirse y seguir creciendo hasta lograr sus objetivos.

Años antes de su apertura, los vecinos del barrio “Hermanas Mirabal” reclamaron incesantemente a la municipalidad un comodato de dinero para poder limpiar y reutilizar el terreno que se usaba como basural, hasta que finalmente lo lograron, con el objetivo puesto en construir un centro deportivo frente al Centro Comunitario y el Bachillerato de adultos pertenecientes al FOL. Hoy en día cuenta con la estructura y el equipamiento necesario, el cual obtuvieron gracias a la autogestión y a la solidaridad de los vecinos.

Gustavo participa en la administración del club desde mediados del año pasado. En un principio la organización era muy precaria, por lo que podía circular cualquier chico por el club. Luego se comenzaron a realizar los fichajes para poder participar de los torneos municipales de Almirante Brown. El equipo se presentó en primera instancia con más de cuarenta inscriptos (solo aquellos que no superaban la mayoría de edad), y con algunas dificultades a la hora de jugar. “Meterse en ese torneo era un desafío bastante grande, al ser un montón de chicos que vienen de jugar en la calle, reglamentarlos a un torneo que es bastante competitivo fue difícil.  Ellos participaban hace muchos años y eran muy buenos realmente”, afirmó Gustavo.

Sin embargo, con el correr de los meses las cosas se fueron acomodando. Al principio, solo había una pelota en el club. Ahora, gracias a la ayuda de Jóvenes del Fol y vecinos del barrio, los chicos cuentan con más de treinta pelotas y pecheras. Los entrenamientos comenzaron siendo solo los sábados, y ahora se realizan los miércoles y viernes en el playón de la Estación de Claypole, provisoriamente, hasta que el del club tenga las luminarias correctamente instaladas y eso no represente un peligro para los jóvenes.

Aunque a veces resulte difícil mantener un club de esas dimensiones (ya cuenta con tres categorías en fútbol),  existe el compromiso y la responsabilidad para poder seguir garantizándolo. “Tenemos muchos objetivos: queremos tener un equipo mixto, una entrenadora, futbol femenino. Con los chicos fuimos trabajando en el tema de género, queremos en el juego tener un equipo solidario, tener un club en donde no importe el color de piel, el género, la raza, religión, edad, idioma, sino que lo practiquemos todes.” Comentó Marcos, tesorero del club.

Otro de los objetivos es crear una Liga de Adultos, ya que no se han generado espacios en la zona para los jóvenes que ya cumplieron 18. “Queremos crear ese espacio para que esos chicos que están en la calle, en vez de estar haciendo eso puedan estar jugando a la pelota.  A partir del fútbol se pueden trabajar un montón de valores: el compañerismo, la amistad, el respeto, la disciplina, todo eso queremos tratar de impulsar desde el club.”, enunció Gustavo sobre otro de los deseos para este año.

Finalmente, desde el club y la organización esperan poder darles una mano y “ponerles el oído” a aquellos que estén atravesando una situación complicada en sus casas o en la escuela. El centro comunitario cuenta con una copa de leche y el bachillerato con talleres de apoyo escolar para quienes lo necesiten.

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