jueves 17 de enero de 2019 - Edición Nº350
Frente de Organizaciones en Lucha » Novedades » 2 ene 2019

Nuevo presidente

Asumió Jair Bolsonaro: un retroceso para toda la clase trabajadora brasilera

El nuevo mandatario representa los intereses más concentrados de la economía y significa una gran amenaza contra los derechos de todo el pueblo trabajador. La ideología fascista que pregona anticipa un aumento de la violencia en el país vecino.


En el primer día del 2019 asumió Jair Bolsonaro como nuevo presidente de Brasil. En su discurso inaugural prometió “liberar a Brasil del socialismo” y combatir la ideología de género, en alusión a los avances del feminismo en toda la región. Además las metas que pretende llevar a cabo implican un gran retroceso para el conjunto de las y los trabajadores.

“Nuestra bandera jamás será roja” grito Bolsonaro, y luego agregó que barrería del mapa a los rojos, refiriéndose a la persecución política que ya inició desde su campaña electoral contra activistas, partidos y organizaciones de izquierda, llevando a una escalada de violencia en la población.

Apoyado por los sectores más conservadores y por la fuerte presencia de las iglesias evangélicas, el nuevo presidente afirmó que iba a combatir la ideología de género, cuestión que no existe como tal, sino que se refiere a la lucha de las mujeres e identidades disidentes contra la violencia de género. Por lo tanto la política del nuevo gobierno irá contra la educación sexual en las escuelas y contra toda política pública que avance en materia de derechos para las mujeres y las disidencias. Fomentando así el odio, la discriminación y la violencia.

A su vez, Bolsonaro había votado a favor de la reforma laboral impulsada por Temer, y ahora prometió flexibilizar aún más las condiciones laborales y fomentar la apertura de la economía para la llegada de inversiones. Esto conlleva la privatización de algunas de las principales empresas y el impulso para una reforma previsional que dejará en una condición desesperante a jubilados y jubiladas.

A un día de asumir, estableció un 4,6% de aumento del salario mínimo y los medios locales e internacionales intentaron mostrar que esto representa un incremento para miles de trabajadores y trabajadoras. Pero en realidad significa una reducción, ya que Temer había presentado en el Congreso un proyecto para llevar el salario a 1006 reales, mientras que la medida tomada por el nuevo presidente establece el mínimo en 998 reales.

Por otro lado, el nuevo mandatario plantea una estrecha relación y alineación con las políticas de Donald Trump, alejándose de las relaciones con el Mercosur, lo que traerá consecuencias para toda América Latina. A su vez, también plantea una cercanía con el Primer Ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, quien lleva adelante el genocidio contra el pueblo palestino.

La llegada de Bolsonaro va consolidando una tendencia derechista en toda la región, una profundización del odio, el fanatismo y la violencia contra los sectores organizados y una avance de las políticas regresivas y represivas para las y los trabajadores en América Latina.

 

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