martes 21 de septiembre de 2021 - Edición Nº1328
Frente de Organizaciones en Lucha » Educación/Cultura » 13 abr 2021

La Plata

10 años del Bachillerato popular “El Llamador”: una escuela que es lucha y refugio

En el 2011 iniciaban su recorrido la primera camada de estudiantes y docentes. El inmenso Galpón de Tolosa se llenó de vida y de oportunidades para un sector desplazado de la escuela pública que se aferraba a su derecho a estudiar.


A fines del 2010 un grupo de docentes y militantes comenzaron a reunirse con un nuevo sueño por delante: construir una escuela. Contaban con el inmenso espacio recuperado del Galpón de Tolosa al lado de las vías del ferrocarril, que desde el año 2006 venía siendo el escenario de diversos proyectos culturales, sociales y barriales. Luego de un proceso formativo, de debate, organización y mapeo de la zona, en el 2011 se abrió el primer cuso del Bachillerato Popular “El Llamador”.

“Teníamos mucho miedo y muchas ganas, era un proyecto que nos parecía enorme, nos parecía como un sueño y a la vez teníamos muchísima energía, predisposición y responsabilidad porque podía ser importante para el barrio” cuenta Lucia, una de las integrantes que estuvo desde sus inicios. “Entendíamos que era importante formar escuelas de calidad, que permitan pensar conocimiento crítico para sectores sociales a los que el Estado les dedica una educación paupérrima, son personas que han quedado desplazadas de la escolaridad que brinda el Estado” agrega.

Lxs primerxs estudiantes del “Bachi” eran personas adultas, aunque también había algunas más jóvenes, que trabajaban o vivían de changas y que se encontraban en riesgo educativo debido a la falta de propuestas y políticas del Estado. Por eso a la hora de pensar los horarios de las cursadas y la organización de las mismas tuvieron en cuenta esta realidad y de a poco fueron conociendo a lxs sujetxs que se acercaban a estudiar en el Bachi.

“Se armó un grupo muy zarpado, con una inmensa solidaridad entre ellxs para acompañarse a hacer posible esto de volver a la escuela” dice Lucía. “Tal vez no habían elegido conscientemente estudiar en un Bachillerato popular, pero de algún modo hay una decisión de acercarse y animarse a apostar por una escuela que funciona en un galpón recuperado”.

El nombre “El Llamador” se eligió de forma colectiva, y proviene de la tradición e historia del ferrocarril en donde había una persona que era la que se encargaba de ir llamando y convocando a lxs trabajadorxs. A su vez, a medida que iban pasando los años, la estructura del espacio iba creciendo y se fueron construyendo nuevas aulas para abrir el segundo y el tercer año.

De a poco y entre todas las personas que eran parte del proyecto iban tomando las decisiones y dándole vida. Comenzaron a participar de la Coordinadora de Bachilleratos Populares que aglutinaba a diferentes experiencias en otros puntos de la provincia de Buenos Aires y que fue fundamental para nutrirse de esos saberes colectivos. El espacio les permitía también pensar sus reivindicaciones como docentes y estudiantes, en donde la lucha por la oficialización y el reconocimiento del Estado fue un eje central desde el comienzo.

En paralelo a toda esta experiencia, surgía en La Plata el Movimiento 7 de Abril, que luego se uniría al Frente de Organizaciones en Lucha (FOL). Esta organización territorial también habitaba el Galpón de Tolosa y comenzaba a construir sus primeras asambleas en los barrios de la zona. “Fueron procesos que crecieron juntos. Siempre pensamos al Bachi vinculado a un movimiento y a medida que el FOL iba creciendo eso se nos hacía más claro. Los bachilleratos en general están en fábricas recuperadas o movimientos sociales, no es para nosotrxs una escuela como proyecto aislado sino que necesariamente tenía ese contexto” explica Lucía para dar cuenta de cómo de a poco el Bachi se fue integrando al FOL y comenzaron a caminar juntos.

“Nuestra propuesta no es poner escuelas donde el Estado no las pone, sino hacer una escuela distinta, otra propuesta pedagógica, no simplemente cubrir un bache. Eso funciona como nuestro norte, la idea de la educación popular como educación crítica, que a veces sale peor y otras mejor, pero que funciona como un horizonte” asegura Lucia. Eso les permitió luchar de manera incansable por la oficialización que recién conquistaron en el 2020.  

Hoy, con 10 años de historia tienen una escuela oficial, que vio a muchxs profes trabajar gratis durante años y a cientos de estudiantes que han transitado las aulas y le han dado vida al proyecto haciendo todo a pulmón, sin becas, sin la infraestructura adecuada, pero con el acompañamiento de toda la comunidad y la firmeza de estar construyendo algo diferente. “Lo que hemos sostenido es un refugio para quienes somos parte de ese espacio, un lugar que nos contiene, que nos cobija, un refugio habitable en tiempos muy difíciles” cierra Lucia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  

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