miércoles 02 de diciembre de 2020 - Edición Nº1035
Frente de Organizaciones en Lucha » Regionales » 30 oct 2020

Abrazo virtual a Guernica

Mensajes solidarios con las familias que luchan por tierra para vivir

Ante la inminencia del desalojo de la recuperación de tierras de Guernica, desde muchos espacios llegaron mensajes de apoyo y solidaridad para las y los vecinos que están resistiendo. Seis historias contienen las palabras de quienes estuvieron en el mismo proceso hace tiempo y hoy abrazan a la distancia esta lucha: el Barrio La Fe de Lanús, Las Cavas de Rafael Calzada, el Barrio 14 de Febrero de Longchamps, el Barrio Villa Rosa de Pilar, el Barrio 17 de septiembre de La Matanza, y el Bachillerato Raíces Popular Raíces del Barrio Las Tunas de Tigre.


Por:
Ernestina Arias, para ANRed.

El desalojo había sido dictado para el jueves 1 de octubre por el juez Martín Rizzo, y luego se postergó para el 15, aunque aún hoy siguen en tratativas de negociación sobre el destino de 2500 familias. Mientras tanto, afuera hay muchas personas que esperan con expectativa que el desahucio no ocurra, y envían sus mensajes de apoyo. De todas las formas imaginables, en este contexto de pandemia, las y los vecinos de la recuperación de tierras de Guernica han recibido ayuda, donaciones, adhesiones y palabras de aliento en estos últimos dos meses.

A través de los siguientes seis testimonios, quedan reflejadas las luchas por la tierra, que luego terminaron  victoriosas, y hoy son espacios educativos para la comunidad, o barrios donde viven cientos de familias que se organizan en torno a trabajo cooperativo, comedores y merenderos populares, y proyectos de mejoras del hábitat.

Cintia, de la toma de tierras del Barrio La Fe (Lanús): “no se den por vencidos, lo van a conseguir, que cada vecino vecina tenga su terrenito para su hogar”

Cintia, integrante histórica del Frente Popular Darío Santillán (FPDS), participó en la toma de tierras del Barrio La Fe en Lanús, cuando tenía 16 años: “en el barrio La Fe había unas cooperativas truchas que cobraban a los vecinos y vecinas una cuota, que según decían iban a ser para que los terrenos sean legalizados. Después averiguamos por catastro en el municipio que era todo trucho, que nos estafaban, que esas personas trabajaban para el municipio. Entre un par de vecinos y vecinas nos organizamos y tomamos el barrio.

La toma es un problema de vivienda: que muchos vivimos hacinados. En un terreno vivíamos cuatro o cinco familias, durmiendo en piecitas o en el comedor y desde esa necesidad nos organizamos. Bancamos la toma en Méndez y Donato Álvarez que fue la primera toma con 85 familias. Estuvimos bancando varios meses, resistiendo a la Gendarmería, a la caballería montada de la policía que nos presionaba. Nos organizamos en seguridad estando atentos, ahí acampando en la calle, grupos organizados por turnos mañana, tarde y noche. Siempre garantizando la olla popular que en ese momento, por el año 2000, era una situación crítica y la olla popular era a pulmón, cada uno llevaba lo que tenía en la casa, y garantizábamos la comida.

Lo que le diría a les compas de Guernica es que la vivienda es un derecho de todo ser humano, que si el Estado no lo garantiza tenemos que salir nosotros a luchar por vivienda digna. La salud y la educación son derechos. Que sigan resistiendo que nosotros sentimos y nos revive muchas cosas porque también la pasamos. Es duro, es difícil, pero es un gran triunfo que estén adentro, que no se den por vencidos, lo van a conseguir. Que cada vecino vecina tenga su terrenito para su hogar.”

En el Barrio La Fe militó Darío Santillán, quien dejó sus emociones escritas en “Crónica de la exitosa toma de tierras en Monte Chingolo, Barrio La Fe, Lanús” para la Comisión de Prensa del MTD, en marzo de 2002, y que aquí se puede leer una parte: https://www.marcha.org.ar/dario-santillan-y-la-lucha-por-la-tierra-y-la-vivienda-dignas/

Matilde, del Barrio Las Cavas, que surgió de una toma de tierras: “nunca me voy a olvidar que nos pusimos todos los vecinos delante de la topadora”

Matilde es vecina del Barrio Las Cavas, en Rafael Calzada y se sumó al Frente de Organizaciones en Lucha (FOL) a raíz de una toma de tierras allí, aledañas al asentamiento 2 de Abril: “cuando ocurrió la toma fue mi primera experiencia porque nunca había estado. Mis hijos estaban ya en el movimiento. César, Luis y Brian tomaron un pedacito de tierra para mis hijas María, Irma, José. Bueno, éramos toda la familia que tomamos la tierra. Fue algo bastante fuerte porque no nos dejaban, vino la policía, vino Gendarmería, trajeron una topadora que me acuerdo bien, eso nunca me lo voy a olvidar, que nos pusimos todos los vecinos delante de la topadora y no la dejamos pasar y ahí nos quedamos firmes. Y nos quedamos a amanecer en la fogata todos los vecinos.

Me acuerdo que hacía tortas fritas y les llevaba a la gente. Yo no tomé tierras para mí, sino para mi familia, y bueno estuvimos bastante tiempo que nos sacaban y que venían. Vino un político que lo sacamos porque supuestamente le dieron plata y se gastó toda la plata él. Nos querían sacar y estábamos firmes, que no nos sacaban. Y así durante meses. Hicimos una comisión de vecinos y se movían para todos lados. El desalojo es muy triste, porque rompen todo estos policías de mierda. Resistimos bastante.

Lo único que le pido a las y los compañeros de Guernica es que resistan, porque capaz queden o no, pero que no les dejen en la calle. Que no aflojen y que sigan adelante”.

En octubre de 2005 una toma que empezó limpiando el basural, generó que varias familias vivan hoy en Las Cavas, donde hay centros comunitarios de diferentes organizaciones sociales que sostienen merenderos y comedores populares y también luchan por mejorar su calidad de vida, al exigirle al municipio mayor asistencia a los proyectos de reciclado y limpieza del medioambiente.

María, del Barrio 14 de Febrero en Longchamps: “hoy la vivienda digna es un derecho sin cumplir y seguirá siendo una lucha que solo nosotros podemos salir a ganar”

María, del Barrio 14 de Febrero en Longchamps, es integrante del FOL y en la época que participó de la recuperación de tierras estaba gestando una nueva vida: “mi nombre es María, y desde acá quiero mandarles un fuerte abrazo y decirles que cuentan con todo mi apoyo a las y los compañeros de Guernica, que hoy están resistiendo y luchando contra toda adversidad, para poder conseguir el pedacito de tierra que todes soñamos, para poder construir el sueño de la casa propia.

Los entiendo perfectamente, sé muy bien por lo que están pasando, sé muy bien lo que es estar en esa situación, yo la viví, nadie me la contó, me tocó sufrirla, porque por las circunstancias de la vida, a los 20 años me encontré sin nada, sola, embarazada de 8 meses y surgió una toma de tierras por acá por Longchamps. Hoy es el Barrio 14 de Febrero, que ya cumplió 11 años, pero en ese momento era todo un pastizal, era todo una zona descampada, una zona de robos y de abusos, a cualquier hora, en cualquier momento. La organización y la unión de cientos de personas lograron que hoy se pudiera ganar esas tierras y hoy ser el barrio que es, que sigue creciendo cada vez más, con ayuda de vecinos y organizaciones que se encargan de que este lugar se vea mejor y que nos dé en cierta manera una vida digna como la que merecemos todes.

Yo al igual que mucha gente seguramente que está ahí, pasé un montón de situaciones, represiones, hostigamientos por parte de la autoridad, y cualquiera que venía con un papel y decía que eran los dueños y demás y sabemos perfectamente que eso no es así, o no siempre es así. Nunca va a faltar gente que va a lucrar o aprovecharse de la necesidad de la gente, pero también sabemos que hay gente que necesita, y hoy la vivienda digna sabemos que es un derecho que no se está respetando pese a la pandemia, pese a los diferentes gobiernos que van pasando. Sigue siendo una necesidad, sigue siendo un derecho sin cumplir y seguirá siendo una lucha que solo nosotros podemos salir a ganar. No queda más que seguir organizados, unidos, y saber que no estamos solos. En ese momento éramos cientos de familias, hoy sé que son miles en Guernica. En ese momento estábamos solo nosotros, con lo que teníamos, con lo que podíamos, y con lo que llegábamos a conseguir. Hoy son miles de familias que no están solas, cuentan con un montón de apoyo, siga así que esto va a salir adelante, sabemos que podemos llegar a cumplir ese sueño, y que nosotros les vamos a ayudar. Así que desde acá un fuerte abrazo y a seguir resistiendo y luchando por nuestros derechos.”

El sábado 14 de febrero de 2009, 300 familias de Almirante Brown realizaron la recuperación de tierras en un predio de Longchamps, que dio lugar al “14”, como es conocido el barrio por haber elegido la fecha en la que iniciaron la lucha. Actualmente, ante los posibles contagios de covid19, sin ayuda del municipio las propias organizaciones sociales del lugar llevaron a cabo el Operativo DetectAR, gracias a que vecinas promotoras y voluntarias se capacitaron con médicos y enfermeros de la salita autogestiva del barrio.

Mary, de Villa Rosa (Pilar): “la lucha valió la pena, porque hoy tenemos un espacio donde podemos hacer la merienda para los niños”

Mary, de Villa Rosa, es delegada del FOL en Pilar y hace tres años emprendió con vecinas y vecinos la recuperación de un terreno para realizar tareas comunitarias: “en Villa Rosa fue una lucha difícil. Desde el comienzo que empezamos con la toma siempre estuvo la policía, a cada rato. Fue una lucha difícil, tuvimos que acampar, estuvimos muchas semanas acampando, en la intemperie, haciendo fogatas con las compañeras. La lucha valió la pena, porque hoy tenemos un espacio donde podemos hacer la merienda para los niños.

Que sigan adelante las compañeras de Guernica, que sigan luchando, porque luchando se consiguen las cosas y más si es por una vivienda digna para los compañeros.”

La policía del municipio de Pilar amenazó con el desalojo durante varios días en abril de 2017, pero sin una orden judicial. Finalmente, la toma del terreno que emprendieron familias del FOL zona norte derivó en el merendero “Las Luchadoras”, que hoy en pandemia asiste a las y los niños de la zona.

Carmen, vecina del Barrio 17 de Septiembre (La Matanza): “debería darle vergüenza al gobierno insistir en desalojar gente que quiere vivir en un lugar digno”

Carmen, vecina del Barrio 17 de Septiembre en La Matanza, atravesó desalojos y nunca abandonó la idea de luchar. Continuó con sus vecinos buscando un lugar dónde vivir, y también la forma de cuidarlo: “vecinos de Guernica, mi nombre es Carmen, del Barrio 17 de Septiembre, el cual antes era el asentamiento la 1001. Además de vivir acá, estoy en contra de los desalojos, porque si las tomas existen es porque hay tierras totalmente abandonadas por el gobierno, como es hoy en Guernica. Debería darle vergüenza al gobierno insistir en desalojar gente que quiere vivir en un lugar digno, el cual hoy se metieron porque estaba abandonado.

Hoy miraba que está todo inundado y hablan de desalojo. ¿Dónde está el gobierno en este lugar? Donde la gente está luchando por un lugar para vivir, ¿qué hacen en los últimos mandatos los gobiernos? Lo único que hacen es cárceles y hospitales sin médicos, vergüenza debería darles de hablar de desalojo. Hoy solo dicen ‘quédense en casa’, cuando los que gobiernan hacen bailes privados o se muestran en asambleas virtuales teniendo sexo. Por favor, qué desalojos. Desalojo es lo que tenemos que hacer nosotros, los llamados ‘usurpadores’ de tierras, un desalojo masivo de gobiernos con dirigentes y todo.

No al desalojo de Guernica, no al desalojo de personas con ganas de hacer un barrio digno. El gobierno no le importa, a nosotros sí. Luchemos juntos para seguir adelante, la unión hace la fuerza. Fuerza vecinos de Guernica, no bajen los brazos, no dejen que les pisen la cabeza, vamos por más. Un abrazo”.

El pasado jueves 17 de septiembre las y los vecinos celebraron dos años de recuperación de los predios sobre la Ruta 1001, entre Rafael Castillo y González Catán. Un barrio que crece por la organización y solidaridad de sus habitantes, que hasta tiene huertas y brega por el cuidado de la tierra.

Hernán, docente del Bachillerato Raíces Popular Raíces (Barrio Las Tunas, Tigre): “que la tierra no sea solo para quienes puedan comprarla con el dinero de la lógica de la propiedad privada”

Hernán, docente del Bachillerato Raíces Popular Raíces, da clases de Ciencias Naturales a jóvenes que terminan sus estudios secundarios en el terreno de Callao y Sargento Cabral: “somos un bachillerato popular y estamos en Las Tunas, partido de Tigre. Arrancamos en un lugar prestado, que era un merendero y fuimos creciendo, hasta que el lugar nos quedó chico. Así que un poco por consejo de los vecinos, por necesidad, por decisión, tomamos un terreno en el barrio.

Así que bueno, ahí empezamos a crecer y a construir nuestra escuela. La cosa se puso difícil, tuvimos resistencia política y por parte de la policía que estaba con una presencia constante ahí, pero tuvimos el apoyo de todo el barrio, que vio muy positiva esta posibilidad de tener un lugar para que los pibes puedan estar, estudiar, y congregarse en un lugar donde no había, hasta ese entonces, una escuela secundaria.

Tigre tiene la misma particularidad que otros lugares del conurbano, los barrios habían quedado cercados por los countries, se llenó de countries y no había manera de que ni nosotros ni nadie tenga un espacio libre para poder construir nuestros sueños, así que con la lucha fuimos logrando esta legitimidad de estar en el territorio, y nos fuimos construyendo como escuela. Al día de hoy ya somos una escuela, somos una organización territorial, estamos sosteniendo un merendero y queremos mandarles toda la fuerzas desde acá para que la lucha tenga todos los réditos que se merece y que la tierra no sea solo para quienes puedan comprarla con el dinero de la lógica de la propiedad privada, sino con la lógica de tener una tierra donde vivir y poder llevar adelante los proyectos. Compas, abrazo gigante desde Las Tunas y que salga todo de la mejor manera.”

El 20 de junio del año pasado el “bachi” Raíces cumplió 10 años. Tiempo en el que se vinculó con la comunidad, no sólo desde el espacio educativo, sino que sus integrantes abordaron problemáticas que afectan a todos por igual, como la falta de tierra para vivir, las inundaciones y los conflictos de los y las trabajadores de la zona.

En cada relato de esos procesos de recuperación de tierras hay una huella colectiva, sueños concretados, que trajeron consigo más desafíos y proyectos, pero fundamentalmente la solidaridad expresada en un saludo virtual a todas las vecinas y vecinos de Guernica, un mensaje esperanzador al calor de la resistencia.

 

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