martes 27 de octubre de 2020 - Edición Nº999
Frente de Organizaciones en Lucha » Regionales » 29 jul 2020

Precarización laboral

Tan solo una persona de cada diez que cobraron el IFE tuvo trabajo registrado en el último año

Esta realidad afecta aún más a las mujeres y a la juventud de entre 18 y 24 años.


Según un informe de la Anses, de diez personas que fueron beneficiarias del Ingreso Familiar de Emergencia, tan solo una tuvo trabajo registrado en el último año. Esto refleja los altos niveles de precarización laboral de las y los trabajadores en Argentina, donde un gran número vive de changas, trabajos temporarios o en negro, y sin ningún tipo de cobertura social. A su vez, las provincias con más beneficiarios en función de su población fueron Chaco, Santiago del Estero y Formosa.

Cabe destacar que el 55,7% de las 8 millones de personas que recibieron el beneficio son mujeres, de las cuales el 42,3% se desempeñan en la economía informal o son desempleadas. A su vez, el análisis del organismo mostró que del total de la población de entre 18 a 24 años, el 52% accedió al cobro de los 10 mil pesos, lo que quiere decir que en la juventud el desempleo y la precariedad son moneda corriente.

La feminización de la pobreza es una situación que se viene poniendo en evidencia desde hace tiempo por parte del feminismo. Las mujeres son las que acceden a los trabajos más precarios debido a que sobre ellas recaen la mayor parte de las tareas del hogar, lo que impide sostener jornadas extensas de trabajo por fuera de la casa. A su vez pesan sobre ellas diferentes prejuicios y actos discriminatorios como suponer que no son aptas para determinados empleos o que son más costosas debido a que son quienes cargan con las responsabilidades de la maternidad.

El análisis de la Anses también informa que el 46% de las mujeres ya percibían la Asignación Universal por Hijo (AUH). Pero ese ingreso no alcanza para mejorar sus condiciones de vida, según el Barómetro de la Deuda Social de la UCA la AUH “en el contexto de una economía que no crece, recesiva, estancada en su capacidad de crear empleos y con una sostenida y creciente inflación, se torna claramente insuficiente para evitar el incremento de la pobreza infantil. En este sentido, es importante señalar que hasta el 2017 se conjeturaba que dicha transferencia tenía la capacidad de evitar el aumento de la indigencia monetaria, sin embargo, en el último período interanual (2018-2019) dicha hipótesis dejó de ser plausible”.  

A su vez, este tipo de estudios no contempla la realidad de otras identidades como las personas trans y travestis, que muchas veces no pueden acceder a este tipo de beneficios por no contar con los documentos o por ser migrantes. Esta comunidad viene luchando desde hace años por el cupo laboral trans-travesti, para que la prostitución no sea la única opción de supervivencia y que cada una pueda tener opciones para elegir que quiere para su vida, pero hasta el momento esa reivindicación se ha logrado en muy pocos lugares.

Otra cuestión a señalar es que muchas personas no pudieron cobrar el IFE por tener ellas mismas o alguien de su grupo familiar un empleo en relación de dependencia. Esa realidad resulta engañosa, debido a que muchas trabajadoras y trabajadores fueron despedidos a los pocos días de haber comenzado la cuarentena, por lo cual en la Anses seguía figurándoles un trabajo que ya no tenían. Otras personas quedaron afuera por cobrar jubilaciones o pensiones (15,6%), y otras por ser titular de algún plan social ellas o algún integrante de la familia (6,4%). Este último caso podría hacer que el número de gente sin empleo formal en el último año sea mucho mayor que el analizado por Anses.

 

 

 

 

 

 

 

 

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