sábado 04 de julio de 2020 - Edición Nº884
Frente de Organizaciones en Lucha » Niñez/Juventud » 29 may 2020

Que el tapaboca no les tape los ojos

La falta de políticas públicas para la niñez y adolescentes en medio de la pandemia.

Las desigualdades que afectan a la juventud se acentúan durante la crisis sanitaria y no existen políticas públicas efectivas para el sector.


Por:
Jóvenes FOL

En el trascurso de la “Cuarentena” poco se ha hablado sobre la niñez y juventud de los barrios humildes. Si bien la crisis sanitaria empeoro las condiciones en las que se encontraban miles y miles de jóvenes, hay elementos estructurales preexistentes que se observan intactos. Ya que, históricamente, las políticas y programas de promoción y restitución de derechos de la niñez y juventud son escasas o casi nulas, tal es el ejemplo del programa Envión, dependiente de la dirección Provincial de Políticas del Cuidado, Infancias y Juventudes del ministerio de desarrollo social de la provincia de Buenos Aires que entrega una beca, desde agosto del 2018, de entre 800$ y 400$ (dependiendo de si cobra la AUH) mensuales.

En esta nueva realidad, la consigna de quedarse en su casa para niñxs y jóvenes de los barrios del conurbano se hace imposible, ya que según el Registro Nacional de Barrios Populares indica que 4,2 millones de personas viven en estos lugares donde el 90 % no cuenta con acceso formal al agua corriente, el 98 % no tiene acceso a la red cloacal, el 64 % a la red eléctrica y el 99 % no accede a la red formal de gas natural. Estas son las condiciones sanitarias, habitacionales o de hacinamiento que están condenadxs a vivir, sumado a las distintas situaciones de violencia en lxs que están inmersxs muchxs de ellxs.

Se suma a esta realidad la cantidad de actividades que se envían desde las instituciones educativas para no “perder el año” y que van desgastando la salud mental de lxs niñxs y las familias a cargo. Esto se relaciona con la accesibilidad a los servicios de internet como también a los dispositivos, tales como celulares y computadoras, que a pesar de estar al tanto el actual gobierno no dio respuesta alguna.

Con respecto a la accesibilidad a servicios de internet el Observatorio de políticas públicas y experiencias comunitarias de niñez y adolescencia de la Universidad Nacional de Quilmes generó una encuesta para niñxs y jóvenes para relevar como están viviendo el aislamiento social, preventivo y obligatorio. Los resultados[1] de esta encuesta generaron una comparación entre lxs niñxs y jóvenes que viven en asentamientos y/o villas y quienes viven en barrios “formalizados”, entre las principales diferencias que se encuentran en el acceso a la tecnología está el contar con una computadora, 27% y 82% respectivamente, con respecto a los celulares con internet se diferencia entre el 70% y 90%. Esto asciende cuando se pregunta sobre el acceso al wifi, 85%y 100%.

A la hora del contacto con las instituciones educativas el 87% de niñxs y jóvenes que acceden a la educación privada refirieron acceder a clases y tareas mediante plataformas virtuales mientras que quienes acceden a la educación pública lo hacen principalmente vía whatsapp (59%)

En cuanto al salir de sus viviendas la diferencia es notable, en los barrios “formalizados” un 68% no salieron nunca, mientras que dentro de les jóvenes que viven en asentamientos y/o villas solamente el 31% no ha salido de su vivienda. En cuanto a los materiales de higiene y prevención la mayoría manifestó contar con por lo menos uno de estos. Sin embargo jóvenes y niñxs manifestaron no tener jabón 6%, desinfectante 4%, tapa boca 13% (En villas y asentamientos) y 6% (barrios formalizados).

En los últimos días, UNICEF Argentina dio a conocer su estimación sobre la pobreza de niñxs y jóvenes que alcanzaría el 58.6% a fin de año. Es decir  que se pasaría de 7 millones a 7,7 millones de niñxs y jóvenes pobres, mientras que aquellxs que se encuentran en situación de pobreza extrema pasarían del 1,8 a 2,1 millones.

Esta nueva realidad, que se da a través de la llegada del COVID-19, nos permite visualizar, por un lado, la falta de prioridad sobre este sector que padece y viene padeciendo hace años la falta de inversión y atención de sus derechos. Por otro lado, refleja un futuro poco prometedor que se avecina, el cual nos alerta a seguir haciendo nuestro aporte a la construcción de espacios de organización a través de distintas iniciativas como lo venimos haciendo hace más de 10 años.

 

[1] Para ver los resultados completos ver en: http://observatorionnya.web.unq.edu.ar/wp-content/uploads/sites/114/2020/05/ENCUESTA-1.pdf

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