martes 27 de octubre de 2020 - Edición Nº999
Frente de Organizaciones en Lucha » Trabajo » 16 abr 2020

En Rosario

La cooperativa La Unión tuvo que paralizar su producción y no hay ninguna línea del gobierno para ayudar al sector

Son 12 familias que dependen de estos ingresos y hasta el momento no se han pensado subsidios específicos para este tipo de productivos.


La cooperativa La Unión de Rosario se dedica al lavado de jeans y otras prendas para distintas marcas a nivel nacional. Desde la declaración del aislamiento social preventivo y obligatorio debieron cerrar las puertas del emprendimiento ya que sus clientes tampoco tienen ventas a raíz del cierre de los comercios.

Son 12 familias que dependen del productivo y que reclaman que haya alguna intervención del Estado para dar respuesta a la difícil situación que está viviendo el sector cooperativista, ya que hasta el momento no se ha pensado ninguna línea de subsidio especifica.

“Ayer tuvimos una asamblea donde analizamos otras alternativas, una es lavar ropa blanca para sanatorios, hospitales, hoteles, etc. Pero no tenemos las condiciones necesarias para desarrollar esa tarea como se debe, necesitaríamos una calandra que es como una plancha grande con dos rollos, pero bueno sino intentaremos arreglárnosla con lo que tenemos. Otra posibilidad es vender productos de limpieza como lavandina, suavizante, detergente como para tener algún tipo de ingreso” cuenta con angustia Carlos, trabajador de dicho espacio.

A esta realidad se le suman los cuatro años de derrumbe del sector textil durante el gobierno de Mauricio Macri. A los grandes aumentos de las tarifas de servicios como la luz, gas y agua, se le suma la caída del consumo de la mayor parte de la población, lo que repercute en las ventas que tienen las empresas de indumentaria. Según un análisis de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV) durante el macrismo una de las caídas más significativas fue la de prendas de vestir, cuero y calzado con un descenso del 25,5%. A su vez, en ese mismo sector se registró la pérdida de más de 10 mil puestos de empleo.

Ante esto, los trabajadores de La Unión refuerzan su reclamo al gobierno. “No hay ninguna herramienta del Estado, ni ningún recurso direccionado a las cooperativas. Nosotros hablamos con el representante de la Federación de Cooperativas a nivel nacional y nos dijeron que no había nada, y acá a nivel provincial tampoco. Dijeron que iba a haber, pero hasta ahora quedo todo en la nada” contó Carlos. Por lo que hasta el momento las 12 familias que dependen del productivo están viviendo con los escasos 8.500 pesos del Salario Social Complementario.

Esta no es la única situación difícil que les ha tocado vivir a los trabajadores de La Unión. La cooperativa se conformó tras el cierre, en el año 2007, de la empresa Lavadero Virasoro del empresario José Guidetti. En aquel tiempo los trabajadores habían comenzado a reclamar aumento salarial y mejoras en las condiciones de seguridad e higiene, frente a lo que Guidetti respondió con amenazas, persecución sindical y despidos. Fueron largos meses de lucha, en los cuales recibieron el apoyo de distintas organizaciones sindicales y sociales, hasta llegar a la decisión de poner en pie, por sus propios medios, una cooperativa autogestiva. 

Por lo tanto, si bien saben que el único camino para enfrentar esta crisis como tantas otras es organizarse, reclamarle al Estado y tejer lazos de solidaridad con su comunidad, la situación se está haciendo insostenible y las medidas que se han tomado hasta ahora para los grupos más desprotegidos resultan insuficien

 

 

 

 

 

 

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