jueves 09 de julio de 2020 - Edición Nº889
Frente de Organizaciones en Lucha » Opinión » 20 dic 2019

19 y 20 de diciembre de 2001

A 18 años de la crisis del 2001: ¡Al ajuste lo seguimos parando en la calle!

Se cumplen 18 años de las jornadas del 19 y 20 de diciembre, que culminaron con la salida de Fernando de la Rúa de la presidencia y marcaron un hito histórico en la lucha popular. Con miles de personas en las calles, la unidad de trabajadorxs ocupadxs y desocupadxs permitió vislumbrar la posibilidad latente de ser los pueblos los únicos dueños de nuestra propia historia.


El 19 y 20 de diciembre de 2001 al grito de "¡Que se vayan todos!" el pueblo trabajador tomaba las calles del país en contra de la crisis económica y el hambre. La salida en helicóptero de la Casa Rosada del entonces presidente Fernando de la Rúa simbolizó el derrumbe de una clase política.

Rubén, militante del Frente de Organizaciones en Lucha (FOL), recuerda esas jornadas de lucha en su ciudad, Rosario, provincia de Santa Fe.

"La crisis no se generó en 2001, sino que ya venía de años anteriores con las políticas de ajuste del menemismo y termina con una ola de desocupación, cerrando miles de empresas, privatizando la jubilación y muchas medidas contra el pueblo trabajador, que desencadena el estallido social.”

Tal como rememora Rubén, la crisis del 2001 fue producto de una serie de medidas que comenzaron a implementarse en la década de los 90, con los antecedentes del enorme crecimiento de la deuda externa durante la dictadura militar y la hiperinflación del gobierno de Raúl Alfonsín. El gobierno de Carlos Menem comenzó a tomar deuda externa y privatizar empresas nacionales y fondos de jubilación, para sostener la igualdad de un peso =un dólar, porque la convertibilidad exigía gran cantidad de dólares para respaldar el peso argentino. De esa forma surgió un proceso de desindustrialización, aumento del desempleo y la pobreza, endeudamiento y déficit en la balanza de pagos. Fernando de la Rúa sucedió a Menem y no pudo evitar el default. Sus ministros de Economía, José Luis Machinea y Ricardo López Murphy, profundizaron medidas como el aumento de impuestos y el recorte en sueldos y jubilaciones, ajustes en educación y postergación de pagos de sueldos.

Hasta que las medidas de Domingo Cavallo desencadenaron la huelga general y sucesivos estallidos en algunas ciudades del interior del país y del Gran Buenos Aires, mayormente saqueos por parte de sectores de la población desocupadas e indigentes.

 “En el 2001 yo estaba trabajando en el Lavadero Virasoro, hacia muy poco que había entrado. La crisis en el país golpeaba muy fuerte, cuando ingreso a la empresa pagaban sueldos de miseria, pero lo agarré porque con mi compañera Adriana estábamos esperando nuestro segundo hijo. Había mucha precarización laboral. Yo no militaba en ningún espacio y dentro del trabajo no nos habíamos organizado en el lavadero, eso llevó un par de años hacerlo porque las condiciones de trabajo que había en esa empresa eran de súper explotación y después termina estallando más adelante en conflicto.”

De la Rúa decretó el estado de sitio la noche del 19 de diciembre y suspendió las garantías constitucionales, dejando paso a que las fuerzas represivas ataquen la manifestación popular que expresaba su descontento con el gobierno y los representantes políticos y al otro día dejen el saldo de al menos 39 personas asesinadas en todo el país.

“Recuerdo lo que fue el 19 y 20 de diciembre. Yo vivo ahí en zona oeste cerca del mercado de productores y ahí nos empezamos a organizar con las y los vecinos, prendimos fuego en las esquinas haciendo barricadas, porque la policía empezaba a avanzar con gases con balas. Con troncos tirados hicimos barricada en las calles, resistiendo para que la policía no entre en las casas. Mi nene tenía 6 años, junto con otros nenes lo tuvimos que meter en una pileta y ponerle un trapo húmedo en la boca, porque tiraban gases dentro de las casas no se podía respirar y la policía a los tiros para todos lados. Hubo saqueos y empezó a llegar Gendarmería también y eso se extendió toda la tarde hasta el transcurso de la noche. Fue una noche muy larga.”

El “Argentinazo”, como se denominó a esa resistencia popular, se generó al calor de la lucha que venían dando las y los trabajadores con protestas y huelgas contra las políticas neoliberales, pero también por la lucha de un sector que estaba creciendo, las y los desocupados. En las barriadas de todo el país cada vez eran más las y los jóvenes que no accedían a un trabajo, sumado a las y los despedidos de las fábricas y empresas que no volvían a reinsertarse en un puesto laboral. El fuego de las hogueras piqueteras había crecido en las rutas del país y llegó pronto a los centros urbanos.

En Rosario, Claudio Hugo "Pocho" Lepratti trabajaba en un comedor escolar y al escuchar disparos de la policía que se metía por los fondos de la escuela, se subió al techo al grito de: "¡Bajen las armas que aquí solo hay pibes comiendo!". De inmediato el agente Esteban Velásquez le disparó en el cuello y lo mató el mismo 19 de diciembre.

“Si bien a Pocho Lepratti no lo conocí nos enteramos por las noticias, nunca tuve la oportunidad de conocerlo, pero después en el transcurso de mis años de militancia fui conociendo la experiencia del laburo que venía haciendo con los pibes. Murió ahí defendiendo el territorio, en un comedor escolar. asesinado por la policía. Como muchos y muchas que fueron asesinados por ese gobierno que sumó represión a esa crisis tan grande, con tanta miseria, con tanta desocupación.”

Ya el día 20, la masiva movilización popular de empleados, obreros, jóvenes pobres, estudiantes, desocupadas, amas de casa y jubilados fue la demostración más grande de la unidad entre diversos sectores.

Las enseñanzas de esas jornadas llegan hasta el día de hoy en las formas de organizarse que adoptaron nacientes espacios politicos y sociales y otros que ya venían construyendo: las asambleas como forma de democracia directa, y la acción directa como método de lucha.

La herencia de 2001 en Argentina se proyecta al resto de América Latina en un presente de luchas anti imperialistas anti patriarcales y anticapitalistas.

Desde las organizaciones seguimos luchando sin abandonar las calles, como  venimos sosteniendo en nuestras movilizaciones, con la consigna la verdadera deuda es con el pueblo, y no con el FMI

¡Al ajuste lo seguimos parando en la calle!

No al pacto social

Más impuestos para los ricos, más derechos para los de abajo

Por trabajo con todos los derechos

La deuda es con el pueblo, No con el FMI

 

El 19 y 20 de diciembre de 2001

¡No Olvidamos!

Acosta, Graciela, 35 años. Almirón, Carlos “Petete”, 24 años. Álvarez Villalba, Ricardo, 23 años. Arapi, Ramón Alberto, 22 años. Aredes, Rubén, 24 años. Avaca, Elvira, 46 años. Avila, Diego, 24 años. Benedetto, Gustavo Ariel, 30 años. Campos, Walter, 17 años. Cárdenas, Jorge, 52 años. Delgado, Juan, 28 años. Enríquez, Víctor Ariel, 21 años. Fernández, Luis Alberto, 27 años. Ferreira, Sergio Miguel, 20 años. Flores, Julio Hernán, 15 años. García, Yanina, 18 años. Gramajo, Roberto Agustín, 19 años. Guías, Pablo Marcelo, 23 años. Iturain, Romina, 15 años. Lamagna, Diego, 26 años. Legembre, Cristian, 20 años. Lepratti, Claudio “Pocho”, 35 años. Márquez, Alberto, 57 años. Moreno, David Ernesto, 13 años. Pacini, Miguel, 15 años. Paniagua, Rosa Eloísa, 13 años. Pedernera, Sergio, 16 años. Pereyra, Rubén, 20 años. Ramírez, Damián Vicente, 14 años. Ríos, Sandra. Riva, Gastón Marcelo, 30 años. Rodríguez, José Daniel, 25 años. Rosales, Mariela, 28 años. Salas, Ariel Maximiliano, 30 años. Spinelli, Carlos Manuel, 25 años. Torres, Juan Alberto, 21 años. Vega, José, 19 años. Villalba, Ricardo, 16 años

¡compañeres PRESENTES AHORA Y SIEMPRE!

 

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