jueves 29 de octubre de 2020 - Edición Nº1001
Frente de Organizaciones en Lucha » Novedades » 11 dic 2019

Pobreza multidimensional

Un panorama difícil de remontar: Macri deja un saldo de 40,8% de pobres y 8,9% de indigentes

Los datos del Observatorio de la Deuda Social de la UCA revelan cifras aún peores que las del Indec.


El avance del “Informe de deudas sociales y desigualdades estructurales en Argentina 2010-2019” elaborado por el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la UCA revela que los datos de pobreza e indigencia del tercer trimestre del 2019 son los peores de la última década. El saldo de las políticas económicas del macrismo es que el 40,8% de las personas en Argentina son pobres, y el 8,9% son indigentes.

El presidente electo, Alberto Fernández apuntó ayer a que los puntos principales de su gobierno tendrán como objetivo combatir el hambre, generar empleo y obra pública, y mejorar las condiciones habitacionales y de vivienda. Para esto propone generar un pacto social entre distintos sectores tales como los empresarios, los sindicatos y los trabajadores/as, lo que redundará en mayores esfuerzos para los que menos tienen. A su vez, frente al panorama actual el interrogante fundamental ronda en torno a cómo lograrán impulsar dichas iniciativas.

Las cifras de ODSA revelan que 16 millones de personas son pobres y 3,6 millones indigentes. Los sectores más afectados son la infancia, la juventud y las mujeres y disidencias sexuales. Hay aproximadamente 7 millones de niñas/os y adolescentes pobres y 1,5 millones que viven en la indigencia.

Estas cifras contrastan con los últimos indicadores del Indec, que estipularon para el primer semestre un 35,4% de personas pobres y un 7,7% de indigentes. La diferencia se debe a que, tal como explica el informe de la UCA, el organismo oficial de estadísticas mide la pobreza en base a los ingresos corrientes de los hogares, pero numerosos especialistas afirman que “la pobreza es mucho más amplia que la insuficiencia de ingresos y que tanto la pobreza como las condiciones de vida que experimentan las personas y los hogares no pueden ser evaluadas de manera indirecta”.

El reporte de la ODSA habla de pobreza multidimensional, y analiza diferentes factores como el acceso a la alimentación y la salud, la vivienda digna, el acceso educativo, el acceso a servicios básicos, el medio ambiente, el empleo y la seguridad social. Si se tienen en cuenta estos múltiples factores, que hacen a tener una visión más compleja de la pobreza, se observa que el 65,5% vive en hogares que al menos presentan una privación de algún derecho básico, el 43,9% presenta dos o más carencias y el 27,6% tres o más dimensiones de carencia.

 

A su vez, alrededor del 33,4 de los hogares perciben ingresos provenientes de programas sociales, de los cuales el de mayor alcance es la Asignación Universal por Hijo. Si se tiene en cuenta solo los hogares pobres, la proporción de ingresos por programas estatales asciende al 62,3%.

Una de las razones de la masividad de la AUH tiene que ver con que el escenario laboral que afrontan las identidades feminizadas es significativamente más precario y adverso que el de los varones. La desocupación en el caso de ellas es de 16,4% de la población económicamente activa, y en el caso de ellos es de 6,9%. A su vez, solo el 38,4% de las mujeres pudo acceder a un empleo de calidad, contra el 44% de los varones.  

En el 2019 la dimensión en la que se observa mayor carencia es en la de alimentación y salud; un 25,7% de personas en las áreas urbanas no accedieron a la atención médica y un 23,6% no accedió a los medicamentes. Mientras que un 9,3% presenta inseguridad alimentaria severa.

“Otra dimensión que también experimentó una tendencia desfavorable fue el acceso al empleo y la seguridad social, en los últimos años se registra una evolución negativa sostenida en este sentido. En 2019 el 30% de los hogares no registró ningún ingreso por empleo registrado o por jubilaciones o pensiones contributivas” explica el informe.

El gobierno macrista deja un país desbastado y una deuda millonaria con el FMI. Si bien Alberto Fernández plantea que antes de pagar hay que crecer, la realidad es que su objetivo será saldar esa deuda sin ningún cuestionamiento a su legitimidad. Esto en un país con una economía precaria y dependiente implicará que el panorama de pobreza y “esfuerzos” para la clase trabajadora no se modificará en lo inmediato.   

 

 

 

 

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