jueves 12 de diciembre de 2019 - Edición Nº679
Frente de Organizaciones en Lucha » Trabajo » 26 nov 2019

La educación en crisis

Ante el abandono del Estado: los movimientos sociales se organizan para cubrir necesidades básicas

En Moreno, Provincia de Buenos Aires, el FOL colabora con escuelas públicas para mejorar las condiciones de estudio de las y los niños.


En el marco del programa Hacemos Futuro, integrantes del FOL pertenecientes a la regional Buenos Aires Oeste, vienen articulando con las escuelas públicas de la zona, con la ayuda de vecinas y vecinos, en la realización de tareas de refacción y pintura, tarea que debería garantizar el Estado y llevan a cabo los movimientos sociales.

Se trata de una cuadrilla de 30 compañeras y compañeros, provenientes de los barrios San Carlos y Bongiovanni, del mismo municipio. “Tenemos pintores, albañiles, carpinteros, de todo un poco. Somos gente con ganas de laburar, de salir adelante” cuenta Víctor, responsable de la cuadrilla. “Empezamos en la Escuela nº 79, que estaba en muy malas condiciones. Hicimos refacciones y pintura. Unas vecinas que pasaron vieron que estábamos pintando y que lo hacíamos bien, así que nos hicieron contacto con la Escuela nº 33, también de Moreno. Ahí hicimos trabajos de albañilería en techos y paredes, pintamos la fachada, un SUM, cortamos el pasto, limpiamos.”

Son escuelas sin presupuesto, en condiciones indignas para que chicos y chicas puedan estudiar. Por ejemplo, no tienen gas, por lo que no pueden cocinar y darles de comer, solo servirles merienda. Y las que tienen, cuentan con instalaciones muy precarias. Una de ellas es la nº 49, donde hace más de un año murieron a causa de una explosión, Sandra y Rubén, laburantes de la misma.

“Queremos ayudar ahí, no tienen nada, pero tampoco tenemos materiales ni presupuesto”, cuenta y se lamenta Víctor. Es que con la excusa del cambio de gobierno, el Ministerio de Desarrollo Social saliente no está renovando los convenios, dejando a miles de trabajadores y trabajadoras de todo el país (y por tanto, a sus familias), sin empleo y sin un ingreso seguro, por más mínimo que sea.

“Los chicos van con ganas de estudiar y van a escuelas en esas condiciones, no tienen nada lindo. Cuando arrancamos, estaban todas deterioradas, sucias, con huecos por todos lados, parecía una escuela abandonada, que no se estudiaba ahí. Nosotros fuimos y lo levantamos, le metimos enduido, fijador, pintura y quedó hermosa. Nos gustaría avanzar adentro, que están igual que como estaban afuera, es un verdadero desperdicio.” Dice Víctor.

Las cooperativas y los movimientos sociales, por medio de la organización, se ponen al hombro las mejoras en los barrios. Son vecinas y vecinos de allí mismo, que mandan a sus hijos e hijas a esas escuelas y ven con cada vez mayor preocupación el abandono del Estado.

Saben que el derecho a estudiar en condiciones dignas y seguras debería ser una tarea primordial para el Estado, por eso más allá de que impulsan a pulmón y con su propio esfuerzo la restauración de los edificios, no abandonan las calles para reclamar políticas públicas y mayor presupuesto tanto para el personal docente, como para la estructura edilicia, como también para poder brindarles una alimentación a las y los estudiantes.

Otro punto clave son las condiciones de precariedad en las que desarrollan sus tareas. Actualmente el sector cooperativista percibe salarios de 8.500 pesos, los cuales se encuentran por debajo del nivel de indigencia. A su vez, los programas de empleo son la estrategia del gobierno para precarizar aún más el trabajo, no contemplándolos como empleados en relación de dependencia sino como personas beneficiarias de un programa asistencial.

Desde el FOL plantean que este tipo de propuestas no son la solución al problema real que atraviesan millones de personas en todo el país, y por eso elaboraron un programa propio en el cual plantean que para salir de la crisis actual hay que generar puestos de trabajo a través de la obra pública, el compre social a las cooperativas y productivos, y a través del reconocimiento de todos los derechos. “No queremos vivir de arriba, exigimos el derecho a ganarnos la vida trabajando, y para esto los recursos de la sociedad deben poner al servicio de la generación de puestos de empleo” afirman en el escrito.

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