lunes 18 de noviembre de 2019 - Edición Nº655
Frente de Organizaciones en Lucha » Opinión » 16 oct 2019

En territorio Querandi

Por un 34º Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Trans, Travestis, Bisexuales y No Binaries

Este año La Plata recibio a mujeres, lesbianas, trans, travestis, bisexuales, no binaries, migrantes, afro, indígena, campesinas y racializadas para generar un hito en la historia y en la identidad de los Encuentros: ¡queremos que nos nombre a todes, queremos que sea plurinacional y disidente!.


No llegamos recién ni partimos de cero, sino que recuperamos años de lucha y resistencia por el reconocimiento de nuestras identidades y derechos. A su vez, somos parte de la experiencia que iniciaron nuestres compañeres con las asambleas en los piquetes del 2001 para charlar sobre nuestras problemáticas en los movimientos sociales.

Gracias a la organización y a las batallas que hemos dado, nuestras voces y reclamos se han hecho masivos en la marea feminista que el año pasado puso patas para arriba todas las estructuras que parecían incuestionables.

Nuestras identidades no se definen por cuestiones biológicas tales como los genitales que tenemos entre las piernas o nuestras hormonas; Tampoco creemos que podamos decir “las mujeres” como si bajo esa etiqueta pudiéramos englobar todas las experiencias y como si todas fuéramos iguales sin importar los momentos históricos; Pero por sobre todo, nos revelamos contra el par varón-mujer que nos han intentado imponer desde que nacemos.

Hemos luchado mucho tiempo para que nuestras identidades, nuestros cuerpos, nuestras formas de percibirnos, de sentir y de desear sean reconocidas y por eso gritamos: ¡A la invisibilización y a la clandestinidad no volvemos nunca más!

A su vez, el año pasado en Trelew, territorio ancestral Mapuche y Tehuelche, nos pronunciamos por un encuentro que reconozca la existencia de los pueblos originarios que habitaron nuestras tierras y que han sido masacrados a lo largo de siglos por el Estado Argentino. A pesar del intento de borrarles del mapa, les hermanes mapuches siguen resistiendo los desalojos, los asesinatos, la persecución y la estigmatización de un Estado genocida y de una sociedad que les da la espalda.

La misma política discriminatoria y xenófoba impulsa el gobierno macrista contra aquellas personas que ejercen su legítimo derecho humano a migrar. Tras la sanción del DNU 70/2017 que modifica la Ley de Migraciones, se han profundizado de manera radical las expulsiones del país, la persecución y la criminalización de les migrantes.

El caso emblemático fue el de Vanessa Gómez, una joven peruana, que fue expulsada con su hijo menor de manera compulsiva, obligándola a separarse de sus otros dos hijos y violando así todos sus derechos. Luego de meses de lucha por parte de distintos colectivos y de la Campaña Migrar No es Delito, Vanessa pudo regresar al país y reencontrarse con su familia.

Sobre los cuerpos femeninos, migrantes, negros, originarios y disidentes se ejercen violencias específicas. Desde comienzos del año hasta agosto se contabilizan 235 femicidios, mientras que desde el primero de enero hasta junio se calcularon 37 travesticidios. Estas cifras no reflejan la magnitud de los ataques y violencia ejercida contra los cuerpos disidentes, ya que en la mayoría de los casos no son denunciados, no aparecen en los medios de comunicación y tampoco existe un registro oficial.

Por este motivo, pretendemos construir un feminismo y un Encuentro que no reproduzca esas prácticas de invisibilización que profundizan la discriminación y la violencia. Queremos cambiarlo todo porque es la única forma de combatir al patriarcado y al capitalismo de raíz.

 

El ajuste y la precarización: otra forma de violencia machista

En tiempos de crisis económica toda la clase trabajadora se ve afectada, pero las consecuencias se hacen sentir con más fuerza sobre las identidades feminizadas y disidentes. La situación también adquiere un peso específico en el caso de las migrantes, originarias y negras.

Según datos del Indec en el primer trimestre del 2019 la tasa de desocupación en el caso de las mujeres de 14 a 29 años es del 23,1%  mientras que para los varones de la misma franja etaria es de 18,5%. Para los grupos de 30 a 64 años la diferencia se mantiene, en el caso de ellas es de 7,5% y de ellos 5,6%.

Estas cifras no hacen una diferenciación entre distintas identidades, es decir que solo contemplan la categoría “mujer”.  Aunque las estadísticas oficiales con respecto a la población trans-travesti son escasas, algunos estudios determinaron que la expectativa de vida de las travestis es menor a 40 años, esto se debe a que la gran mayoría vive en condiciones de pobreza y de violencia extrema.

La imposibilidad de acceder a la salud de manera integral, la falta de oportunidades laborales, la expulsión temprana del hogar y del sistema educativo limita sus posibilidades de desarrollo personal y sus derechos. A su vez, la violencia sistemática que es ejercida desde las instituciones del Estado, las fuerzas de seguridad y la sociedad en general, son el escenario común para la comunidad trans-travesti.

Para las identidades feminizadas siempre es más difícil conseguir un trabajo con un sueldo que no esté por debajo de la línea de la pobreza, es decir que no sea precario. Realizamos tres veces más tareas domésticas y de cuidados que los varones, y esto no es reconocido ni remunerado, pero absorbe la totalidad de nuestro tiempo para tener un empleo fuera del hogar, estudiar, descansar, etc. A su vez, cuando trabajamos fuera de nuestras casas ganamos un 27% menos que nuestros pares masculinos.

Por su parte, la deuda contraída por el gobierno de Macri con el FMI empeoro de manera drástica nuestras condiciones de vida. La pérdida de poder adquisitivo a raíz del descomunal aumento del dólar hace que seamos nosotras las que hacemos malabares para llevar un plato de comida a la mesa, las que buscamos precios más económicos por toda la ciudad y las que emigramos en búsqueda de una mejor vida. A su vez somos el 80% del movimiento piquetero que se ha conformado como uno de los sectores más dinámicos en la lucha por los derechos de la clase trabajadora.

Una de las respuestas del gobierno para paliar la devaluación de nuestros salarios fue sacar créditos de ANSES. El 92% de les beneficiaries de Asignación Universal por Hijo recurrió a estos préstamos para cuestiones básicas como comprar alimentos, útiles escolares, pagar boletas de luz o gas, o refaccionar sus hogares precarios, y hoy se encuentran endeudades por las altas tasas de interés.

La situación empeorará en los próximos años, ya que todos los candidatos con chances de ganar la elección presidencial explicitaron que buscarán la forma de pagar la deuda con el FMI aunque esto implique profundizar el ajuste. De esta manera se verán nuevamente afectados los presupuestos para salud, educación, políticas públicas orientadas a la niñez y la juventud, y también aquellas destinadas a erradicar y combatir la violencia de género.

Una vez más les afectades seremos las mujeres e identidades disidentes que somos quienes principalmente usamos los servicios públicos en nuestra vida cotidiana. Por eso nuestra bandera es que “la deuda es con el pueblo, no con el FMI”.

Los sucesivos gobiernos siguen manteniendo con nosotres una deuda histórica que tiene que ver con la posibilidad de poder decidir sobre nuestros propios cuerpos y que la Interrupción Voluntaria del Embarazo sea legal. En un contexto de crisis y ante la imposibilidad de acceder a métodos anticonceptivos o ante la falta de una real implementación de la Ley de Educación Sexual Integral, los casos de abortos clandestinos se multiplican y el Estado sigue mirando para un costado.

A su vez, siguen debiéndonos la implementación de la Ley de Cupo Laboral Trans. Sólo cuatro provincias aprobaron legislaciones para incluirlo, pero en ninguna se cumple de manera plena todavía.

Por último seguiremos reclamando que cumplan con la deuda que tienen respecto a la construcción de refugios para mujeres y disidencias en situación de violencia, como así también un presupuesto real y significativo para el Instituto Nacional de las Mujeres, que es quien debería implementar políticas públicas destinadas a abordar la violencia de género.

 

¡BASTA DE FEMINIZACIÓN DE LA POBREZA!

¡LA DEUDA ES CON EL PUEBLO!

 

La calle, nuestro lugar de encuentro

Participar de la Comisión Organizadora (CO) del Encuentro fue una experiencia nueva para nosotras y estuvo cargada de aprendizajes, pero también de mucha tensión. Nuestra batalla por el cambio de nombre encontró una fuerte resistencia por parte de algunos sectores que integraban la CO.

Por eso decidimos recurrir a nuestro lugar de pertenencia: la calle, la organización colectiva y la lucha desde abajo. Con el objetivo de debatir el cambio de identidad del Encuentro con todas aquellas personas que vinieran a participar, fuimos parte de la Campaña Somos Plurinacional.

Desde allí impulsamos actividades a lo largo del año, dimos la discusión con nuestras compañeras en las asambleas, pintamos murales para vestir de plurinacionalidad y disidencia a La Plata, debatimos dentro de la CO el carácter democrático y participativo que debe tener el espacio y convocamos a movilizar de manera masiva al acto de apertura para manifestarnos a favor del cambio de nombre.

Es así que a diferencia de otros años, la apertura fue clave para nosotras por tratarse de la instancia en la cual miles expresamos nuestra perspectiva respecto a qué tipo de feminismo impulsar y a su vez qué forma le queremos dar a este Encuentro.

Otra de las herramientas que venimos construyendo hace muchos años con distintas organizaciones, es la Campaña Nacional Contra las Violencias Hacia Las Mujeres (CNCVM). La misma surgió en un momento en el que era urgente y necesario hablar de las violencias descarnadas que se cometían contra nosotras, en primer lugar porque era algo totalmente negado por los gobiernos, por los medios y por la sociedad en general; y en segundo lugar porque había que hacer visibles a las mujeres en la historia y como protagonistas de las luchas sociales.

Ahora, al calor de los avances que ha dado el feminismo, de las batallas que han impulsado les activistes disidentes, es decir a la luz de un proceso de transformación histórica, se nos hizo imperioso discutir también hacia el interior de la CNCVM el cambio de su identidad para reconocer las múltiples violencias que el patriarcado ejerce contra las identidades disidentes, y en ese camino nos encontramos.

Desde las dos Campañas de las que somos parte apuntamos a funcionar de manera articulada y desde allí también tejer vínculos y redes con otros espacios, para así aportar herramientas y debates, que ayuden al conjunto de les participantes a tomar un posicionamiento que nos permita tener una mirada compleja y que nos posicione como protagonistas a todas y todes del momento histórico que estamos viviendo.

 

¡POR UN 34º ENCUENTRO PLURINACIONAL Y CON LAS DISIDENCIAS!

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