martes 19 de noviembre de 2019 - Edición Nº656
Frente de Organizaciones en Lucha » Regionales » 2 oct 2019

Guaymallen, Mendoza

La fábrica recuperada “La Terre” resiste la amenaza de desalojo

La orden llegó luego de que un empresario del ajo comprara el predio. Ochenta familias corren el riesgo de quedar en la calle.


La ex industria Matas, ubicada en Guaymallén, Mendoza, era considerada el emporio de la deshidratación de verduras y hortalizas, que luego  se comercializaban a grandes empresas como Unilever. En 2005 su dueño Jacqes Matas anunció la quiebra de la empresa, y luego de nueve años se aprobó un proyecto en el Congreso que garantizó su recuperación en manos de los trabajadores para conservar la fuente de trabajo. Así surgió la “Cooperativa La Terre” que actualmente cuenta con 80 trabajadores que siguen en el rubro, y han producido aún más que cuando se encontraban en relación de dependencia.

Además de la cooperativa, en el predio funciona una zapatería, un emprendimiento de cerveza artesanal, talleres de oficio y un espacio de acompañamiento para mujeres que sufren violencia de género. Estos espacios son independientes de la Cooperativa, pero funcionan en el mismo espacio que es cedido por los trabajadores. Además del proyecto, tres leyes provinciales amparan a los trabajadores para seguir llevando adelante la fábrica hasta 2022, o hasta que se consiga su expropiación definitiva.

Sin embargo, este año la jueza Gloria Cortéz del Juzgado N°2 de Concursos y Quiebras, autorizó la compra de la fábrica a Mariano Ruggeri, empresario del ajo, por la suma de 25 millones de pesos. A pesar de que los mismos trabajadores propusieron acordar un plan de pago para comprar ellos mismos el predio por 40 millones, se decidió subastarla y la empresa American Garlic fue la ganadora. “Este hombre se va a quedar con el monopolio de la producción total porque él es productor de ajo, tendría la fábrica para procesarlo y transportarlo”, afirmó Ernesto, militante del FOL en Mendoza.

La semana pasada los trabajadores recibieron una orden de desalojo, y desde ese entonces han comenzado un proceso de resistencia ocupando la fábrica junto con organizaciones sociales y partidos políticos. “Desde mitad de año que es una cuestión medio conflictiva y estuvimos acompañando a los trabajadores en la legislatura, pero desde el jueves nuestra participación está siendo más fuerte. Por ejemplo, como tenemos tres de nuestras asambleas cerca estamos haciendo las reuniones en la planta como una medida de acompañamiento”, aseguró Ernesto.

Además, desde el FOL en conjunto con el Sindicato Unido de Trabajadores de la Educación (SUTE) y otras organizaciones, se está asegurando la difusión del conflicto, invitando a los vecinos a solidarizarse y participar de la ocupación para evitar que ochenta familias queden en la calle. “Participamos en las comisiones de difusión, de autodefensa, con mucha fuerza y presencia. Es una relación muy buena que se está dando con los trabajadores, que nos reconocen y agradecen”, continuó Ernesto.

La articulación entre trabajadores precarizados y trabajadores industriales representa un lazo necesario de solidaridad de clase. Desde el FOL, las cooperativistas han demostrado gran interés y presencia en el conflicto, entendiendo que es necesario estar presentes para defender los derechos de los trabajadores, así como desde La Terre se agradeció la continua presencia de la organización para evitar el desalojo.

Desde el gobierno en un principio algunos funcionarios simpatizaron con el reclamo, sin embargo luego de que Rodolfo Suarez, sucesor de Alfredo Cornejo, y candidato de Juntos por el Cambio, ganara las elecciones, se desligaron de la situación. Es por esto que los trabajadores están apelando a todas las variables judiciales posibles para poder mantener sus puestos de trabajo.

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