lunes 19 de agosto de 2019 - Edición Nº564
Frente de Organizaciones en Lucha » Novedades » 28 may 2019

A 50 años

Recuperar las enseñanzas del Cordobazo para continuar la lucha en el contexto actual

En 1969 la Ciudad de Córdoba se levantó contra la dictadura de Juan Carlos Onganía. La unión entre estudiantes y trabajadores/as fue una de los aprendizajes más significativos de la época.


Hoy se cumplen 50 años del aniversario del Cordobazo, el levantamiento popular producido en la ciudad de Córdoba que marcó un antes y un después en la lucha contra la dictadura de Juan Carlos Onganía, y fue uno de los puntos más álgidos de organización obrero-estudiantil. En el contexto actual se hace necesario recuperar las enseñanzas de ese proceso histórico para dar la batalla al ajuste y las políticas de saqueo del gobierno macrista.

“Los principales aprendizajes de este proceso, además de la lucha callejera, fue la unidad entre obreros/as y estudiantes. Romper el corporativismo y poder centrar las luchas en términos más consientes, porque lo que se estaba discutiendo no era sólo el aumento salarial o el comedor estudiantil, sino los objetivos políticos para construir una sociedad distinta” argumentó Alejandro, militante del Frente de Organizaciones en Lucha.

Y agregó “La consigna era el cambio social y el anticapitalismo. Se peleaba para construir una sociedad más igualitaria, donde a través de la democracia directa, la organización y participación la clase trabajadora tenga un peso en las decisiones y deje de estar subordinada a los empresarios capitalistas”.

Hoy uno de los grandes problemas del pueblo trabajador es que se encuentra divido y con mucha dificultad para unificar las luchas y los conflictos en medidas unitarias que puedan trascender lo sectorial e imponer consignas para el avance del conjunto del pueblo. A través de la historia, la posibilidad de pensar en una sociedad distinta, más libre, igualitaria, democrática, sin opresión y explotación se ha borrado del horizonte.

Por eso una de las tareas principales es recuperar esos objetivos y perspectivas para reconstruirlas bajo un programa de la clase trabajadora en su conjunto. En ese sentido, revisar los procesos históricos de lucha es un factor imprescindible.

 

Recuperar la historia, para construir nuestro futuro

Luego del golpe de Estado al peronismo en el año 1955 se sucedieron distintos gobiernos que fueron erosionando las condiciones de vida del pueblo. En el año 1966 la dictadura de Juan Carlos Onganía siguió profundizando la represión social y cultural, a la vez que de la mano de su ministro de economía, Adalbert Krieger Vasena, acentuó el plan de ajuste: recortó el gasto público, le quitó poder de compra al salario de las y los trabajadores, intervino las universidades, fomentó los despidos y suspensiones, liberó el comercio y endeudo al país.

Otra característica del régimen de Onganía fue que prohibió todos los partidos políticos ya que hasta el momento el único que no era legal era el peronismo. Por otra parte, atacó las economías regionales, lo que afectó de manera particular a Córdoba que tenía una industria automotriz y metalmecánica muy desarrollada.

“había una alianza obrero-estudiantil muy importante, se hacían asambleas conjuntas. Entonces esa situación de organización, de conciencia y de un alto nivel salarial hizo que ante los ajustes de Krieger Vasena la reacción de la clase trabajadora fuera muy contundente” analizó Alejandro.

Todo terminó de estallar cuando el gobierno intentó extender la jornada laboral manteniendo el mismo salario. La CGT se encontraba dividida, por un lado la CGT Azopardo que era el sector burocrático liderado por Augusto Timoteo Vandor; y por otro la CGT de los Argentinos que era el sector más combativo. A este último pertenecía el dirigente sindical Agustín Tosco del sindicato de Luz y Fuerza, que se transformó en uno de los principales referentes del Cordobazo.

Ante la avanzada de la dictadura contra los derechos laborales, ambas CGTs logran acordar (a pesar de las diferencias) un plan de lucha común: y llamaron a realizar un paro de 36 hs que comenzaría a partir del mediodía del 29 de mayo, y saldría de los distintos lugares de trabajo en movilización hacia el centro.

Tosco se reunió con la Federación Universitaria de Córdoba para informarles acerca de la medida. Las y los estudiantes realizaron asambleas en las distintas facultades y decidieron sumarse a la huelga. Las mujeres tuvieron una participación activa en distintos sindicatos y en las agrupaciones estudiantiles, y un rol fundamental como organizadoras de la resistencia en los barrios con las manzaneras; armaron barricadas y se enfrentaron a los efectivos de las fuerzas represivas.

Las principales columnas debían salir de las fábricas automotrices al sur y al oeste de la ciudad, pero desde temprano había un fuerte operativo policial. A las 12.30 se produce el primer asesinato por parte de la policía, quien mató de un tiro a Máximo Mena delegado en la empresa Ika-Renault. Esto produce una reacción en cadena y miles de personas salieron a la calle.

En pocas horas la ciudad se encontraba tomada por obreros/as, estudiantes, mujeres, jóvenes, que fueron corriendo a la policía. El gobierno de Onganía entonces recurrió al Ejercito Nacional y militarizó la ciudad, desatando una feroz represión que dejó un saldo de varios muertos y cientos de detenidos/as, entre los que estaba Agustín Tosco.

El Cordobazo hirió de muerte a la dictadura y al año siguiente Onganía tuvo que renunciar. A partir de este momento comienza a darse un alza en la conciencia de las trabajadoras y trabajadores, y del conjunto de la sociedad.

 

 

 

 

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