jueves 18 de julio de 2019 - Edición Nº532
Frente de Organizaciones en Lucha » Género » 10 may 2019

Segunda parte

Adriana Guzmán: "Soy una lesbiana política, porque yo he decidido"

La referente del Feminismo Comunitario en Bolivia habló del lesbianismo en las comunidades originarias y las batallas que tienen que afrontar.


Adriana Guzmán: Yo soy aymara, lesbiana y feminista. Pero el feminismo cuestiona toda la violencia y el colonialismo que vivimos las mujeres, y también los hombres. Cuestiona la imposición, ¿quién ha dicho que a las mujeres siempre nos tiene que gustar otro hombre? Y así hemos empezado a discutirlo en nuestras comunidades.

Nuestras abuelas y nuestros papás nos dicen que en la cosmovisión quechua no hay lesbianas, que siempre ha sido hombre y mujer. O sea que resulta que en todos lados tienen su propio cuento para obligarnos a estar con quien no queremos estar.

A mí me preguntan¿pero desde chiquitita te gustaban las mujeres? Y no sé. Yo  tengo dos hijas, porque he hecho el “servicio heterosexual obligatorio”. A mí me han dicho que era la única opción. Y después de tener dos hijas he pensado que no quería compartir mi vida, ni mi cuerpo, y menos mi placer con un hombre.

Yo he decidido no compartir mi vida nunca más con un hombre, por eso digo que soy una lesbiana política, porque yo he decidido. Los hombres se hacen cómplices de este sistema patriarcal, la lucha no es contra ellos, es contra el sistema, pero ellos se hacen cómplices. Cuando nosotras decidimos no golpear decidimos no hacernos cómplices de este sistema, cuando decidimos no violar decidimos no ser cómplices. Entonces yo no quiero compartir la vida con ellos.

He tenido relaciones con otras mujeres, me he enamorado, he sentido placer. Entonces no sé si ha sido desde chiquita, pero si tenemos derecho a tener placer. ¿Cómo vamos a sentir placer si te golpean y al otro día quieren estar contigo en la cama? La mayoría de las mujeres terminamos teniendo relaciones con los mismos que nos golpean. Yo no he podido sentir placer con quien me violenta.

Mi única preocupación era que mi mamá no me quiera, pero ella nunca se ha hecho problema. Pero su comunidad sí, han hecho una asamblea y han dicho que “la Adriana ya no puede venir porque es lesbiana”.

Mi mamá me defendió y dijo que “para ser parte de la comunidad hay que tener tierra y la Adriana tiene tierra, hay que hacer trabajo comunitario y la Adriana siempre viene a hacer trabajo comunitario, hay que hacer servicio a la comunidad y la Adriana siempre anda en la ciudad haciendo todo los trámites para la comunidad. Entonces ¿cuál de esas razones dice que por ser lesbiana no puede?

Ni la comunidad pudo cuestionarme, ni sacarme. Y después con el tiempo empezaron a aparecer otras lesbianas. Por eso nos hemos llamado feministas comunitarias, para cuestionar esas cosas dentro de la comunidad, para que no escondan en la cosmovisión indígena que siempre ha sido hombre y mujer, que los hombres indígenas no golpean a las mujeres indígenas o que no hay violaciones.  Entonces nos hemos hechos feministas comunitarias para cuestionar el patriarcado en las comunidades.

¿Para vivir en comunidad hay que vivir en el campo? No. Nosotras creemos que hay que pensar en comunidad, en el barrio. En vez de llegar y cerrar la puerta, y no me importa si mataron a la vecina, si violaron a la niña de enfrente, no me importa si hay cada vez más gente viviendo en la calle. Nosotras creemos que hay que abrir la puerta, que tiene que ser sí me importa, sí nos organizamos, si nos juntamos para garantizarnos comida y trabajo. Estamos en contra del individualismo.

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