sábado 24 de agosto de 2019 - Edición Nº569
Frente de Organizaciones en Lucha » Regionales » 22 abr 2019

Un proyecto colectivo

El Galpón de Tolosa: recuperar la historia para seguir construyendo el presente

Trece años atrás un grupo de militantes decidió reconstruir un viejo galpón. Hoy, es el lugar de estudio, trabajo, y militancia de cientos de personas.


El Centro Cultural y Social Galpón de Tolosa nació a fines del año 2006 cuando un grupo de militantes pertenecientes a distintas organizaciones políticas, sociales,  culturales y universitarias decidieron recuperar un galpón ubicado en calle 3 y 526, en donde funcionaban los viejos talleres del ferrocarril abandonados por el Estado. El propósito era el de generar un espacio cultural para el barrio que pueda ser apropiado y autogestionado por los vecinos.

Sebastián, militante de La Ciega, Colectivo de Abogadxs Populares, recordó que “La idea surgió de un compañero, que ya no está entre nosotros, que fue Federico Pérez Aznar, una persona muy querida por todos.”

El proceso de recuperación del espacio duró aproximadamente un año, y necesitó del trabajo colaborativo y solidario de decenas de personas para la limpieza y restauración de la infraestructura. “Estaba el esqueleto, no tenía techo, ni ventanas, ni puertas. El piso tenía una capa de escombros que tuvimos que sacar con carretilla durante varios días” contó Sebastián. Para techarlo sacaron tejas de otros galpones abandonados y las pusieron una por una colgándose a más de 10 metros de altura.

La construcción del espacio conllevó además la superación colectiva de ciertos obstáculos. Desde un principio se presentaron resistencias por parte de algunos sectores que usaban el espacio como lugar de paso y de “reviente”, como recordó una de las militantes del lugar. Además mucho desconocimiento del lugar por parte del Estado, con el que nunca se pudo llegar a un comodato de acuerdo entre los dueños esa tierra.

Las y los integrantes del espacio recuerdan que al principio no había muchas certezas de que proyectos se iban a desarrollar. Pero de a poco se fue pensando en un lugar de encuentro y de desarrollo de la cultura. “Lo cultural no sólo como lo artístico, sino pensándolo como otras  expresiones de nuestra vida, siempre imaginamos que podían existir ahí productivos y actividades relacionadas a nuestra propia sustentabilidad” afirmó Lucia docente del Bachillerato y militante de la Ciega.

En 2010 se comenzó a gestar el Bachillerato Popular El Llamador, que hoy forma parte del FOL, junto con talleres de recreación como circo y clown. El “bachi” surgió a partir de la demanda y necesidad de adolescentes y adultos de finalizar sus estudios secundarios, con una perspectiva distinta a la de la educación formal. El Llamador contiene una propuesta política y pedagógica en donde se construye el conocimiento de manera comunitaria y horizontal. Hace ya ocho años que funciona y actualmente mantiene una matrícula de más de 100 alumnos.

En 2013 el galpón de Tolosa fue víctima de un incendio intencionado, que destruyó por completo las tres aulas en las que se llevaban a cabo las clases. “Fue un momento muy angustiante. Llamamos a una asamblea de profes y estudiantes que es el espacio de decisión del bachi. Y ahí nosotras preguntamos ¿Cómo seguimos? Y si era una opción irnos de ahí a dar clases a otro lado, pedir una biblioteca o algo. Y ahí paso algo muy simbólico y emotivo que es que todos los estudiantes dicen ‘este es nuestro lugar, nosotros nos quedamos a reconstruirlo, armarlo y re-habitarlo’” rememoró Lucia.

Ese mismo año la inundación más grande de La Plata afectó a muchos de ellos y ellas, por lo que desde el bachillerato también se buscaron soluciones colectivas para las y los damnificados.  

“En el barrio hay mucho cariño y mucho cuidado con esta construcción que se fue modificando durante el tiempo”, afirmó Lucía sobre la apropiación que los vecinos hicieron del lugar. En los últimos años, además de la escuela, comenzó a tomar mucha vida la presencia del FOL y el Galpón se convirtió en un lugar de trabajo para alrededor de 100 cooperativistas de la zona.

Fue una decisión política del conjunto de la militancia dotar a ese espacio de esas características, entendiendo al trabajo y la cultura como algo íntimamente relacionado, como explicaba Lucia. Por lo tanto, actualmente también funcionan en el lugar la Cooperativa de Herrería Agustín Tosco, la Cooperativa de Ambiente y Reciclado, el Jardín Popular “El Llamadorcito” y la Biblioteca Popular Kutral-Co, por lo que transitan en el galpón cientos de niños, adolescentes y adultos que construyen distintas maneras de estudiar y trabajar, para transformar la realidad. 

 

 

 

 

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