jueves 25 de abril de 2019 - Edición Nº448
Frente de Organizaciones en Lucha » Trabajo » 3 abr 2019

Para hacerlo valer

Las trabajadoras domésticas tienen su día no laborable

El 3 de abril es el día del personal de casas particulares. En la gran mayoría de los casos las empleadas domésticas son mujeres que trabajan de manera precarizada y sin información sobre sus derechos. 


El  3 de abril es día no laborable para el personal de tareas domésticas, y en el caso de prestar servicios deben percibir el doble de la remuneración correspondiente a ese día. En Argentina este tipo de trabajo absorbe a una de cada 5 mujeres trabajadoras, muchas de ellas migrantes, y la mayoría realiza sus labores de manera informal y sin acceso a derechos laborales básicos.

Históricamente el trabajo doméstico fue realizado por mujeres, que sumado a otro empleo fuera del hogar genera una doble jornada laboral. Sin embargo, las tareas domésticas no se consideraban “trabajo”, si no que tenían que ver con una idea asociada al “amor”, al cuidado de la familia y al rol de la mujer. El trabajo ofrecido en el mercado laboral tiene un valor productivo que sigue siendo menor comparado a otros empleos por seguir asociado a esta idea.

Actualmente la paga de una empleada doméstica varía entre los $95 y $108 por hora, lo que significaría un salario de $15000 con una carga horaria de 40 horas semanales. Sin embargo, la mayoría de las empleadas trabajan apenas 2 o 3 horas por día en casas particulares y 3 o 4 veces a la semana. Esto significa que una empleada debe tener al menos 4 o 5 empleadores para alcanzar el salario mínimo.

Crecencia, militante del FOL, trabaja como empleada doméstica pero no tiene un trabajo fijo, por lo que su salario depende de cuando la llamen. Su pareja realiza changas, y con eso intentan darle de comer a sus cuatro hijos. Trabaja en varias casas, que consiguió mediante conocidos del barrio: “Conseguir un trabajo como empleada doméstica hoy en día es difícil, encima se necesitan varios trabajos e igual la plata no alcanza”, explicó.

Noemí, otra integrante del FOL que trabaja en casas particulares cuenta que “trabajo desde el 97 y nunca trabaje en blanco, siempre en negro. En 2003 tuve un accidente, me caí de las escaleras en el trabajo y me tuvieron que poner platino en el tobillo. Me pagaron los gastos de la operación pero después olvidate. Y nunca pude hacer nada porque te piden testigos y de ¿dónde vas a sacar testigos si vos estas sola trabajando?

A pesar de que en 2013 se aprobó la Ley 26.844 de Régimen Especial de Contrato de Trabajo para el Personal de Casas Particulares, en más del 70% de los casos los empleadores se niegan a ofrecer un trabajo formal para no pagar los costos del mismo. Noemí, cuenta los maltratos que se sufren en este tipo de trabajo por parte de sus patrones: “Es constante el abuso. No se dan cuenta que estamos limpiando la mugre de ellos y que ellos sin nosotras tampoco son nadie” y agregó “muchas veces una se calla por la necesidad que tiene, y hay chicas que aguantan y otras no”.  

Muchas de las empleadas de casas particulares no conocen que tienen derecho a denunciar este tipo de situaciones, y que además pueden organizarse en el Sindicato de Personal Doméstico. Para Noemí, la organización se dificulta por la falta de información, y por el aislamiento que implica el mismo trabajo. Las situaciones de abuso son recurrentes en este rubro y en varias ocasiones empeoran cuando la empleada es migrante. 

Tanto Noemí como Crecencia desconocían este día, en donde los patrones deben pagar doble en caso de que la trabajadora tenga que asistir, o darle el día libre. Sin embargo, muchas veces por miedo a perder su trabajo en un contexto de crisis económica, las trabajadoras deben renunciar a derechos como este, y a otros como vacaciones pagas, licencias y aguinaldo.

 

 

 

 

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