viernes 19 de abril de 2019 - Edición Nº442
Frente de Organizaciones en Lucha » Regionales » 11 feb 2019

Desde El Caburé

Una vida de lucha y dignidad

La historia de Liliana Salto, trabajadora santiagueña, es la de muchas otras personas en el norte de esa provincia que resisten el abandono del Estado y que pelean día a día por llevar el pan a la mesa.


 

Liliana Salto es nacida y criada en una pequeña localidad del norte Santiagueño llamada El Caburé. La mayor parte de sus 800 habitantes viven sumidos en la pobreza y en el completo abandono por parte del Estado, como sucede también en todos los pueblos cercanos. Por esta razón Liliana se sumo hace un año al FOL desde donde da la pelea junto a sus vecinas y vecinos por una vida mejor.

Es la mayor de tres hermanas, y a los ocho años tuvo que salir a trabajar de niñera porque su padre las había abandonado y con el trabajo de su madre no daban abasto. “Comíamos tortilla dura y mate cocido de noche, porque no teníamos para comer comida. Hemos pasado hambre, de todo. Pero hoy en día yo no quiero que los niños del caburé pasen lo que yo pase, por eso estoy en el FOL, para luchar por ellos” afirmó esperanzada.

A pesar de las dificultades, recuerda con alegría los juegos y las caminatas junto a sus primos siguiendo una huella en el medio del monte hasta llegar a la escuela primaria, donde cursó hasta el séptimo grado. Hoy en día toda esa zona está poblada y el colegio ya no queda tan alejado, pero aún sigue faltando una secundaria.  

Liliana tuvo muchos trabajos a lo largo de su vida, todos muy arduos y mal pagos. Hace un año, cuando se unió al FOL, comenzó a realizar un merendero en su casa y a trabajar en tareas de costura. Además a partir de su participación allí contó que “aprendí muchas cosas, ahora me siento distinta. Yo antes me quedaba callada, veía las cosas y no decía nada. Pero hoy en día no me callo más” afirmó.

Liliana se enteró de la existencia del FOL a partir de uno de sus hijos, que fue parte de los primeros organizadores del espacio en la zona y que ahora se expandió a otras localidades cercanas como Los Tigres, Pampa de los Guanacos, Las Lomitas, Monte Quemado, etc. “Con María (una vecina) estábamos indecisas, teníamos miedo de dejar a los chicos solos en la casa, o que nos golpeen, nos metan presos o nos amenacen” recordó, pero la primera vez que cortaron la ruta para reclamar por el acceso al agua potable, las dos mujeres se animaron y decidieron participar de la protesta.

A raíz de esa manifestación y de muchas otras que le siguieron, las vecinas y los vecinos lograron que se comience a construir una nueva planta de agua y eso le dio impulso al pueblo para organizarse.

El próximo miércoles 13, Liliana junto a sus compañeras y compañeros saldrán de nuevo a la ruta para reclamar por trabajo, aumento de sueldo acorde al nivel de inflación, kits escolares, acceso a la educación y la salud. La iniciativa forma parte de un plan de lucha a nivel nacional que impulsa el FOL junto a otros movimientos sociales y sindicatos.

Una de las cosas que más le preocupa a Liliana es la falta de médicos e insumos en la salita de primeros auxilios que existe en Caburé. “Necesitamos doctores que estén acá, no que pasen y se vaya, y medicamentos porque en la sala de primeros auxilios no tienen nada. Tampoco hay farmacia acá, entonces tenemos que esperar a viajar a Monte Quemado o Pampa de los Guanacos que queda a 60 km para comprar remedios. En Pirpintos hay un doctor pero hay que pagar la consulta porque atiende en su consultorio” dijo indignada.

Además contó que enero se hizo sentir en el pueblo y que fue más duro que otros años, “con toda la gente que he hablado la pasó mal”. Pero sin embargo, Lili no pierde la entereza y la perseverancia, la realidad le ha dado una nueva enseñanza: que con la lucha y organización de todas y todos se logran transformaciones.

 

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