jueves 20 de septiembre de 2018 - Edición Nº231
Frente de Organizaciones en Lucha » Regionales » 24 ago 2018

Los aumentos siguen golpeando a las clases populares

Las tarifas del mes de agosto causaron estragos una vez más en los bolsillos de los trabajadores. Delegadas del FOL La Plata cuentan en primera persona las dificultades que deben atravesar para llegar a fin de mes.


El aumento de la nafta, el transporte, los servicios como el gas, el agua, y la luz, y la comida, sumó una inflación del 3,2% en el mes de julio y una anual del 19,2%. Esto significó un nuevo golpe al bolsillo de los trabajadores, y sobre todo de los sectores más vulnerables.

Actualmente en Argentina más del 40% de los niños se encuentra en situación de pobreza y recurre a comedores para obtener un plato de comida al día. Elizabeth es delegada del barrio “La Unión” y como madre, le toca atravesar esta difícil situación: “Aumentó todo, los víveres, para la comida de los chicos. Nosotros lo estamos sintiendo más que todos. Está todo caro. Nosotros como padres tenemos que hacer todo el esfuerzo, tratar de consumir menos para que ellos puedan comer.”

La suba del transporte público del mes de agosto en más de dos pesos para la tarifa mínima, fue uno de los más fuertes y que seguirá acrecentándose hasta octubre, donde llegará a $15. El incremento del valor del boleto llevó a que tanto Elizabeth como sus vecinas y compañeras decidieran cambiar el colectivo por la caminata para llevar y traer a sus hijos de la escuela. “Si fuera toda la semana en colectivo ida y vuelta gastaría $300 en una semana”, afirma Eli, quien trabaja como cooperativista y percibe un sueldo de apenas $5500.

Además del colectivo, la tarifa de los servicios no da tregua. Carolina es delegada en Altos de San Lorenzo y como trabajadora cooperativista también sufre los exorbitantes valores que debe costear todos los meses: “La garrafa estaba 260 y se fue a 320. Aumentó la tarifa de la luz, que estábamos pagando 1500 y ahora son 3800. Están aumentando las verduras, la canasta familiar está muy alta. Se siente mucho la inflación y está golpeando a la clase baja y a la clase trabajadora, porque no solamente lo estoy sintiendo yo, lo sienten mis amigos, familiares y vecinos”.

Las delegadas del FOL coinciden en que la organización es una forma de solidaridad y de supervivencia. “Lo que más nos ayuda es la organización. Acá nosotras cocinamos y cenamos. El Estado nos da un puchito de mercadería y eso nos ayuda un poco, aunque nunca alcanza para todos.”  Además, insisten en que cada vez son más las personas que necesitan una vianda del comedor, y sobre todo quienes necesitan trabajo o mercadería para poder subsistir.

 

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