sábado 15 de diciembre de 2018 - Edición Nº317
Frente de Organizaciones en Lucha » Género » 28 jun 2018

Que otrxs sean lo normal

Ser Trans en un movimiento piquetero

Las comunidades LGBT luchan hace años contra la discriminación y la violencia en todos los ámbitos de la vida. Los movimientos sociales son espacios en los que todavía queda mucho camino por recorrer, pero Mariano un hombre trans puto, se anima a dar los primeros pasos y a afirmar desde el barrio que existen otro tipo de masculinidades.


El 28 de junio la comunidad LGBT celebra otro aniversario de la revuelta de Stonewall producida en Nueva York en 1969. En aquel momento lesbianas, gays y travestis se rebelaron contra el abuso policial, la discriminación y la vida en clandestinidad que el gobierno intentaba imponerles.

Desde aquel tiempo a esta parte las identidades disidentes han avanzado mucho en su visibilización y en el reconocimiento de sus derechos gracias a la lucha cotidiana. Pero aún siguen siendo el blanco fácil de todo tipo de violencias como expulsiones tempranas del hogar, hostigamiento y ataques violentos en la vía pública, violaciones correctivas, y asesinatos por su elección sexual.  

Mariano milita en el Frente de Organizaciones en Lucha en la ciudad de San Fernando, Buenos Aires. Se reconoce como un hombre trans puto y desde ese lugar alza su voz para darle una fuerte batalla al silencio y a la invisibilización de las identidades disidentes.  

En la actualidad también participa de la Asociación Travestis, Transexuales, Transgénero de Argentina (ATTTA) donde comenzó a militar antes que el FOL y donde se formó, adquirió herramientas y comenzó a descubrirse. “Fue algo que siempre estuvo dentro mío, pero no sabia como expresarlo en palabras, no me sentía bien con el rol de mujer y si era un hombre tampoco me sentía identificado con lo que se mostraba de lo que eran los hombres” afirmó Mariano, y contó que a partir de ahí comenzó a investigar y entender que existen otro tipo de masculinidades que no siguen las reglas impuestas por la cultura heterosexual.

No me gusta el concepto de cuerpo equivocado, entonces ¿puedo ser un hombre viviendo con este cuerpo? y yo me siento así, entonces ya está” explicó Mariano. La ley Identidad de Género sancionada en 2012 tras años de lucha del movimiento LGBT, establece que es “la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente, la cual puede corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento, incluyendo la vivencia personal del cuerpo”.

En los movimientos piqueteros estas discusiones comienzan a salir a la luz muy de a poco, con muchas resistencias y dificultades, ya que en muchos casos suelen ser espacios hostiles para las identidades disidentes. Esto se debe a una fuerte impronta religiosa en la base social, direcciones ocupadas en su mayoría por varones hegemónicos, y un atraso general de todo el campo popular con respecto a las discusiones de machismo, violencia de género, patriarcado y heterosexualidad obligatoria.

Pero a pesar de esto, Mariano expresó sentirse cómodo dentro del FOL y contenido por sus compañeras y compañeros, quienes lo tratan con respeto y están dispuestos a aprender y conocer. “Yo quería meterme en los barrios, pero siempre por el medio a la discriminación me aleje. Salía en capital, mis amistades y pareja eran de capital, entonces cuanto más lejos de mi barrio y menos supieran de mi mejor. Pero yo nací ahí, en una zona muy precaria, entonces siempre había algo en lo social que me llamaba la atención”.

Dentro del FOL, Mariano se organizó en “Tortas de Barrio” un espacio especifico que nuclea a compañeras lesbianas e identidades disidentes, con el objetivo de visibilizarse, dar talleres de formación y discusión, luchar por sus reivindicaciones y posibilitar la contención a compañeras y compañeros que estén problematizando su identidad. A partir de la incorporación de Mariano este espacio discutió cambiarle el nombre a “Transtortas de barrio”, para reconocer su identidad dentro del nombre del grupo.

La posibilidad de asumir la propia identidad en un barrio es muy difícil, ya que allí todos se conocen y se cruzan a diario. Por lo tanto muchas veces las personas trans deben modificar sus rutinas y sus formas de transitar los espacios para esquivar la agresión, persecución y violencia por parte de los vecinos. “También estaba toda mi familia en el barrio, entonces tenía miedo a que ellos sufrieran la discriminación por ser la familia de la torta o del puto” dijo Mariano.

Mariano se planta firme contra todas estas violencias, ante el miedo y la vergüenza le opone la furia trans, la solidaridad entre sus pares y la frente en alto para denunciar todo lo que haya que denunciar. “Al calabozo no volvemos nunca más” gritan las personas trans y travestis, y así con el orgullo como bandera se rebelan contra todo un sistema de opresión que intenta recluirlas en la criminalización y el silencio.

 

 

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