sábado 15 de diciembre de 2018 - Edición Nº317
Frente de Organizaciones en Lucha » Niñez/Juventud » 19 mar 2018

Gatillo fácil: un asesinato por día en manos del Estado

La “Doctrina Chocobar” legitimada por el gobierno permitió que aumente notablemente el abuso policial en barrios populares de todo el país.


La política represiva de este gobierno quedó clara desde el día cero. Además de las muertes por gatillo fácil se instaló el debate en la sociedad sobre la baja de la edad de imputabilidad, y desde los medios hegemónicos se fortaleció el estereotipo de “pibe chorro”  con el cual históricamente se estigmatizó a los jóvenes de barrios humildes.

Bajo este panorama, en donde actualmente hay un asesinato en manos de la fuerzas represivas del Estado cada 25 horas, el Presidente Mauricio Macri decidió recibir el pasado diciembre en la Casa Rosada a Luis Chocobar, policía acusado de homicidio agravado por el asesinato de Pablo Kukoc, quien fue acribillado por la espalda. Que el gobierno posicionara a Chocobar como un “héroe” es una demostración de que el gatillo fácil es una política de Estado.

A partir de ahí sucedieron casos similares en todo el país. Por ejemplo, el pasado 6 de febrero un efectivo del Grupo Halcón vestido de civil mató a un menor de 17 años y se justificó diciendo que le había intentado robar. Tiempo después, una policía embarazada actuó de la misma manera, vestida de civil mató con su arma reglamentaria a uno de los jóvenes que la habían querido asaltar.

Hace pocos días, en Tucumán, fue asesinado Facundo Ferreira de tan solo 12 años. Desde las fuerzas oficiales quisieron instalar que fue producto de un “enfrentamiento de bandas”, y que Facundo y Juan, su acompañante, “eran chorros” y “estaban en actitud sospechosa”. Los efectivos le dijeron a la familia de Facundo que había fallecido en un accidente vial, mientras que una tomografía demostró que el niño había recibido un impacto de bala de 9mm en la nuca y su cuerpo mostraba varias marcas de balas de goma.

Miguel, militante del FOL en Tucumán,  dio cuenta del clima social que se vive allí: “Se hizo una movilización el lunes que convocó el espacio No a La Baja Tucumán y en donde el FOL participó. Todo parece indicar que las pruebas de la policía no se sostienen. Incluso Claudio Maley, el ministro de Seguridad salió a echarle la culpa al chico porque estaba en la calle con declaraciones repudiables. Los abogados defensores no pudieron acceder a la causa todavía y aunque la fiscal declaró que el dermotest de Facundo también habría dado positivo, hay muchas dudas del accionar policial durante y posterior al hecho”.

La juventud de los barrios pobres ha sido tratada históricamente como un factor de peligrosidad para al resto de la sociedad, el gobierno construye y fomenta esta imagen responsabilizándolos y criminalizándolos por sus actos sin tener en cuenta el contexto de marginalidad y exclusión en el que viven, y sin dar respuestas de contención y acompañamiento.

Miguel vivía y militaba en “La Bombilla” barrio en donde vivía Facundo, allí el FOL trabajó con los jóvenes de los barrios en varios proyectos, entre ellos la revista “villaBom”, que es el nombre del barrio al revés. Denuncia además el fuerte desmantelamiento de espacios culturales y de tratamiento de adicciones: “Se desmantelaron este año los pocos equipos de adicciones que estaban trabajando en los barrios. Puntualmente el barrio de Facundo es un barrio que tiene contrastes fuertes entre zonas más pobres y otras más consolidadas porque tiene sesenta años de desarrollo. Pero el problema principal es la presencia de los narcos en los barrios. Obviamente estas actividades tienen la complicidad de la policía; cerca del barrio funciona la Jefatura, el 911 y una comisaría que básicamente regentea y controla a los pibes”. Lo que demuestra que el gobierno pone el foco en perseguir a niños y jóvenes.

La situación en Tucumán no es ajena a la realidad que vive el resto del país; en Argentina 5,6 millones de niños y niñas viven en situación de pobreza, lo que representa el 48% de la población infantil. La provincia además es la segunda con mayor densidad poblacional después de CABA, al menos el 27,7% vive en condiciones de pobreza.

Un dato alarmante es que en Tucumán los índices de mortalidad juvenil están por encima de la media nacional; cada 60 hs fallece un joven de entre 10 y 19 años y el 60% de los casos está atravesado por la violencia. A esto se le suman los problemas de altos índices de deserción escolar, embarazo adolescente, ingreso temprano al trabajo en condiciones de extrema precariedad, etc.

A lo que se le suma que La llamada “Doctrina Chocobar” legitimada por Patricia Bullrich aumentó visiblemente los casos de amedrentamiento policial y gatillo fácil en todo el país. Hace dos días las fuerzas policiales de Neuquén dejaron en coma a Facundo Agüero, quien fue acusado de robar un perfume, cuyo ticket tenía en la billetera.

Esta realidad refuerza la consigna levantada por el espacio “No a la baja” de Tucumán quienes plantean que los niños y jóvenes no son peligrosos sino que están en peligro. Se necesita empezar a pensar las problemáticas de la juventud de manera integral y dejar de verlos como una amenaza.

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