jueves 15 de noviembre de 2018 - Edición Nº287
Frente de Organizaciones en Lucha » Regionales » 12 mar 2018

Santiago del Estero

Acuciante situación por la falta de agua potable

El Caburé es una localidad ubicada en el departamento Copo de Santiago del Estero, se encuentra sobre la Ruta Nacional 16, a 55 km al Sudeste de Monte Quemado. Allí, vecinas y vecinos denuncian una serie de carencias que las autoridades del gobierno no resuelven, resaltando el problema del agua, tanto como en el área de salud donde no llegan los insumos ni profesionales a las salas de primeros auxilios o la falta de desarrollo productivo que genere fuentes de trabajo a las familias de pocos recursos.


La problemática del agua expresa la profunda situación de abandono y desidia estatal, en los pueblos El Caburé y Pirpintos, entre otros aledaños, ubicados en el norte de Santiago del Estero, a la vera de la Ruta Nacional N° 16. Cabe destacar que ante la falta de respuesta de los funcionarios, el pueblo siempre se ha movilizado, incluso cortando la ruta para ser escuchados y tener repercusión. Pero la desidia continua.

Un poblado entero de 1000 familias no accede al agua potable, ni podrida ni sucia. El pueblo de El Caburé en cuanto a red de agua tiene 6 ramales de menos de 1000 metros de caño cada ramal. Esto significa 166 caños de 6 mts cada uno. Cada caño cuesta 200 pesos al por mayor, incluyendo juntas y lo necesario. Esto significa un costo de $33.200 por cada ramal y un total de $200.000 para los 6 ramales, es decir para todo un pueblo. El agua se trae por canales desde el río Salado, proveniente de Salta. El recurso difícilmente llega en cantidades suficientes, por un lado, por la falta de obra adecuada y por otro lado, por el nulo control del uso, dado que es lisa y llanamente robada a los pueblos por los grandes productores agrarios que se apropian de su curso y la acaparan en represas muchas veces más grandes que las construidas para los pueblos y el uso público. En la pequeña represa de abastecimiento de El Caburé, la planta potabilizadora está inutilizada desde hace 35 años, por desperfectos en los motores, por inutilidad de los filtros que no se recambian y por la no aplicación de químicos necesarios (que son sin embargo ítems en el presupuesto municipal).

En cuanto a la salud, el pueblo El Caburé cuenta con una sala de primeros auxilios totalmente desfinanciada, sin equipamiento, sin insumos básicos, sin personal profesional adecuado, no cuenta con ningún médico, solo cuenta con un agente sanitario (ni siquiera es enfermero y trabaja de 7 de la mañana a 13 de lunes a lunes por un magro ingreso). Es de vital importancia la presencia de un médico clínico, ya que en caso de emergencia la gente debe trasladarse 220 km al hospital más cercano que queda cruzando frontera provincial, en la localidad de Saenz Peña, provincia del Chaco, donde se encuentra un hospital con la relativa complejidad para atender casos de cierta emergencia.

Existe una sola escuela que carece de maestros. Los años octavo y noveno cuentan con 3 maestros que rotan atendiendo cada uno una semana. En esa estructura, dan clases de una a 3 veces por semana, y el resto de los días los alumnos consignan el presente y se vuelven a la casa sin tener clases. En esta escuela funciona un comedor 3 veces por semana. La trabajadora del comedor trabaja desde las 7 de la mañana hasta las 7 de la tarde. Cocina la merienda, el almuerzo y el desayuno a la intemperie, haciendo fuego para tal fin, y percibe una remuneración en negro de 2500 pesos (2000 de la comisión municipal y 500 de la cooperadora de la escuela). La población estudiantil de este colegio es de 350 alumnos.

La situación laboral de la comunidad de El Caburé es extremadamente precaria. Un trabajador municipal está cobrando 1500 pesos (con el ultimo aumento motivado por la campaña electoral). En la localidad de El Caburé existe una Comisión Municipal desde 2005. El Comisionado es Marcelo Córdoba desde hace 4 años, antes era Lito Barrionuevo. Cabe destacar la alarmante irregularidad en el marco de relación laboral del municipio con sus empleados. Los contratos (informales, de palabra), se renuevan mes a mes, dependiendo la continuidad de la relación laboral del correcto sometimiento del ciudadano al antojo del Comisionado y de la estricta adecuación a la pauta de silencio sobre la indignidad padecida. Es la lógica del favor servil la que impera en esta relación “laboral”, mas propia de la “mita” de la servidumbre de tiempos de la colonia que de un Estado de Derechos con garantías constitucionales para los derechos más elementales.

Quienes no trabajan en el municipio, changuean en los campos aledaños como peones rurales de la siembra o la ganadería, muy mal pagos y por fuera de toda legalidad que garantice mínimos derechos laborales. El resto de la actividad productiva es básicamente carbonífera, a escala de pequeño productor autónomo, sin margen de ganancia suficiente (por la baja productividad del método artesanal) como para la generación de empleo con plenos derechos. La producción de ladrillo de tierra colorada tiene también estas características, y en ambas actividades el nivel de tecnología es prácticamente de tiempos de la colonia: con el pequeño horno de barro para la quema de carbón, y con el molde de madera para el corte de a dos ladrillos en caso de los cortaderos. Por todos estos datos de profundo atraso en la estructura productiva, el impulso de estructuras de trabajo cooperativo con aporte de herramientas y maquinarias (incluso de poca complejidad pero) de nivel industrial, facilitarían un verdadero salto tecnológico y productivo y hasta un cambio rotundo de paradigma (para dejar atrás el carácter precapitalista y semifeudal de la estructura social y económica)

Las viviendas existentes fueron construidas en un antiguo plan de viviendas al servicio de los capitales madereros MAQUENTO y FACA S.A., de producción maderera y carbonífera, respectivamente, y que fueron dados por quiebra en los años 70 y 90, respectivamente también. Estas viviendas fueron construidas por los años 40 y desde los 70 se mantienen en estado de deterioro ininterrumpido, sin políticas de vivienda acordes al estado de situación actual, que es de absoluto abandono. Los programas de vivienda que han sido destinados con presupuesto nacional, correspondientes a la erradicación de vivienda rancho, han sido implementados de manera incorrecta, siendo el dinero destinado parcialmente utilizado. Se desconoce el destino del dinero que no se ejecutó por la comisión municipal, ya que no se hizo los gastos correspondientes para baños, columnas y encadenados.

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