miércoles 19 de diciembre de 2018 - Edición Nº321
Frente de Organizaciones en Lucha » Trabajo » 7 mar 2018

Rosario

Sattva, la cooperativa de comida vegana que crece por el camino de la organización

La lucha contra la precarización laboral y la desocupación son parte del recorrido de este productivo que en los últimos tiempos logró la apertura de su local.


Luego de siete años de lucha y esfuerzo, la cooperativa de comida vegana y vegetariana “Sattva” abrió al público las puertas de su propio local ubicado en Juan Manuel de Rosas al 1062, en pleno microcentro rosarino, transformándose en una opción saludable para oficinistas y trabajadores. Este productivo que comenzó con dos integrantes como una forma de enfrentar la desocupación, hoy emplea a diez personas y apunta a seguir consolidándose por el camino de la construcción colectiva.

Se abre una nueva etapa para Sattva ya que como explica Miguel, uno de sus integrantes, “antes hacíamos la comida y la vendíamos por redes sociales o salíamos a repartir, pero eso tenía un techo muy bajo y siempre estábamos peleando para llegar a fin de mes”. En cambio ahora la dinámica cambió ya que el lugar es visible y circulan más clientes, pero a su vez son mayores los gastos que deben afrontar, por lo cual el desafío es estabilizarse y crecer.

“Estuvimos durante muchísimos años trabajando en lugares prestados o alquilábamos una cocinita, era todo muy precario” recuerda Miguel. Por lo que hace tres años, luego de profundos debates, decidieron sumarse al Frente de Organizaciones en Lucha (FOL) para construir un marco amplio de organización desde el cual dar la pelea como trabajadores cooperativistas precarizados en pos de mejorar sus condiciones laborales. Ya que la realidad de las cooperativas es compleja, porque si bien son una alternativa a la falta de empleo, encuentran limitaciones que tienen que ver con las dificultades para desarrollarse dentro de la lógica capitalista y de la competencia descarnada en el mercado. La falta de políticas públicas por parte del Estado para incentivar estos proyectos y reconocerlos como trabajadores con todos los derechos, hace que el trabajo se mantenga en condiciones de precariedad y en base al sacrificio de sus laburantes.

El contacto con el FOL llegó luego de participar del Encuentro Amplio Nacional de Cooperativas Autogestionadas (EANCA), donde conocieron a miembros de la cooperativa textil “La Unión”, conformada por trabajadores que habían sido despedidos del Lavadero Virasoro, un conocido conflicto en Rosario.

Según recuerda Miguel “Al principio nos incorporamospor una cuestión más sindical y después se le fue sumando toda la discusión más política y social que implica esta organización”. Es decir que esta experiencia los nutrió con nuevos debates y desafíos, ya que ahora no sólo construyen en su lugar de trabajo de manera autogestiva y sin patrón, sino que además militan en los barrios.

Es así que muchos impulsan las asambleas que se realizan en el barrio Villa Urquiza, al oeste de la ciudad, donde hace poco también inauguraron un galpón en el cual desarrollan distintas actividades. El último año el movimiento tuvo un crecimiento acelerado a raíz del aumento de la pobreza y la desocupación, llegando a ser alrededor de 300 vecinos y vecinas. Se dividen en asambleas que se realizan en diferentes horarios y días para contener a todos y generar mayor participación. Actualmente tienen funcionando cuadrillas de construcción, panificados, limpieza y un taller textil, pero aun así lo que los une a todos es la lucha en contra de la precarización y en pos de ser reconocidos como trabajadores con todos los derechos.

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