lunes 22 de octubre de 2018 - Edición Nº263
Frente de Organizaciones en Lucha » Género » 7 mar 2018

Paro Internacional de Mujeres

“Si nuestro trabajo no vale, produzcan sin nosotras” es el grito de miles de mujeres

El 8 de marzo Argentina formará parte de la segunda convocatoria al Paro Internacional de Mujeres y miles se preparan para salir a la calle con diversas consignas. ¿Cuáles son las principales banderas y reclamos en los barrios y en el sector cooperativista precarizado? ¿Por qué un Paro Internacional?


En diversos puntos del país las asambleas de mujeres e identidades disidentes vienen siendo cada vez más concurridas de cara a un nuevo 8 de marzo, día en que las mujeres de nuestro país serán parte por segunda vez del Paro Internacional. En estos espacios de organización y debate se discute desde las consignas y cómo hacer efectiva la medida en los distintos sectores, hasta qué rol deben cumplir los varones en estos acontecimientos.

“El feminismo lo que tiene es la capacidad de organizarnos a gran escala, no porque no haya diferencias, roces o matices dentro del movimiento si no porque es tan grande la opresión y tan en común lo que nos pasa entre las identidades feminizadas, que eso es más fuerte que cualquier otra cosa que nos pueda llegar a separar” comenta Solana, integrante de la comisión de género del Frente de Organizaciones en Lucha (FOL).

Las consignas son muchas y abarcan desde posiciones más defensivas como “vivas nos queremos”, que plantea la lucha contra los femicidios y la violencia hacia las mujeres, hasta el reclamo histórico por la legalización del aborto seguro, legal y gratuito. En el caso de las mujeres que pertenecen a los movimientos sociales su principal interés es visibilizar la situación de extrema precariedad que sufren las cooperativistas y cómo afectan las medidas del gobierno a su sector en particular, siendo ellas uno de los sectores  más perjudicados.

El Estado no las reconoce como trabajadoras con todos los derechos, sino que utiliza los programas de empleo para que las mujeres realicen trabajos que deberían estar enmarcados en convenios de municipales con el sueldo correspondiente; es decir que las cooperativas son utilizadas para precarizar y mantener a miles de mujeres bajo el nivel de pobreza. Según el relato de Celeste, otra de las integrantes de la comisión de género del FOL, hoy estas trabajadoras viven con un salario de $4.750 que es lo que destina el Estado para el programa Argentina Trabaja. Este monto se encuentra muy por debajo del Salario Mínimo y de la Canasta Básica Familiar, sumado a que con la Reforma Previsional se calcula que la reducción de la Asignación Universal por Hijo equivaldrá a perder un mes de cobro a fin de año. A esto Solana agrega que “somos las que primero sentimos el ajuste, la inflación, los tarifazos y la falta de guita en la casa. Somos nosotras las que administramos, las que calculamos los gastos, lo que se come según la plata que haya y los gastos en la ropa de los pibes”.

 

 

En diálogo con ambas militantes, explicaron que el objetivo del paro es visibilizar la ligazón del patriarcado con el capitalismo. El sistema capitalista necesita hombres y mujeres que trabajen para producir ganancias, y son estas últimas las que realizan las tareas de cuidado, crianza, alimentación y limpieza para que esa fuerza de trabajo pueda subsistir y reproducirse. Las mujeres destinan 6 hs más que los varones al trabajo doméstico no remunerado, por eso tienen jornada doble: una dentro de sus casas y otra fuera. “Son cosas que históricamente hemos hecho nosotras, entonces cuando las dejamos de hacer realmente hay un vacío y ese es el sentido del paro” argumenta Solana.

La histórica división sexual del trabajo, genera que por todas las tareas domésticas y reproductivas que las mujeres cumplen, tengan menos disponibilidad para conseguir un trabajo fuera de sus casas. Esto profundiza la feminización de la pobreza, lo que significa que las mujeres son 4,5% más pobres que los varones en Argentina según datos del INDEC, y se debe en gran parte a la dificultad para acceder a un trabajo remunerado, y a que los empleos para las mujeres son los peores pagos. Es así que ellas ganan el 27% menos que los varones, y que ante despidos y ajuste, son las primeras afectadas.

A esto se le agrega que las mujeres con menos recursos económicos enfrentan más dificultades para poder independizarse y cortar con relaciones violentas o poder decidir de manera autónoma sobre sus cuerpos. Con respecto al abordaje de la violencia “existe un gran vaciamiento de esas políticas de Estado además de la falta de efectividad. Cada vez que vamos a hacer una denuncia hay una gran burocratización de esos procesos” denuncia Solana y deja entrever que el sistema judicial y de salud muchas veces termina siendo más excluyente que de contención. Actualmente, el Ministerio Público Fiscal recibe todos los días dos denuncias por hora por violencia hacia la mujer.

Según datos del Registro Nacional de Femicidios de la Justicia Argentina el año pasado se produjeron 254 femicidios, de los cuales el 47% tenía denuncias previas por violencia de género. Esto quiere decir que en Argentina se produce un femicidio cada 30 horas. Por otra parte, la Procuración General Bonaerense constató en su último informe que un 72% de los femicidios ocurren en el ámbito de la vivienda, y el 75% es cometido por un familiar, conocido o expareja de la víctima.

 

 

El aborto en agenda

 

El aborto será una de las principales banderas de lucha y reclamo de la mayoría de las organizaciones que se movilizan el 8 de marzo, quienes reclaman que sea tomado como una política de salud pública para evitar cientos de muertes por abortos clandestinos.

Según datos del Ministerio de Salud de la Nación, el aborto clandestino es la principal causa de mortalidad materna en 17 de las 24 provincias del país. Además, se producen aproximadamente entre 370.000 y 522.000 abortos clandestinos por año, según cifras estimativas del mismo Ministerio entre 2006 y 2009.

En la última semana el gobierno ha decidido dar vía libre a la discusión en el Congreso, luego de que el proyecto sea presentado durante 7 años seguidos sin adquirir nunca estado parlamentario.  Militantes del FOL expresaron que “si bien este hecho abre un marco de posibilidades para la discusión y es un logro del movimiento feminista y disidente, el gobierno no tiene intenciones reales de aprobarlo sino que por el contrario se apropia de esta lucha histórica y lo utiliza oportunamente para centrar la atención en otro eje y así evitar hablar de todos los problemas que tiene que resolver”. Por otro lado, también consideran que es un problema social que desde la organización se debe tratar ya que “la falta de respuesta del Estado se lleva la vida de miles de compañeras”. 

El tema del aborto es controversial dentro del FOL, ya que gran parte de su base social está conformada por militantes con diferentes creencias, y que participan de manera activa en distintas congregaciones religiosas. Por lo tanto como organización no tienen una posición unánime frente al tema. Aún así algunas integrantes de la comisión de género cuentan que “para nosotras es una problemática que nos atraviesa directamente, muchas de nuestras compañeras se acercan a nosotras manifestando que quieren interrumpir su embarazo, es una realidad frecuente, por lo que a pesar de que algunas estén en contra para nosotras es una necesidad urgente que se discuta esto”.

 

 

 

 

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