miércoles 02 de diciembre de 2020 - Edición Nº1035
Frente de Organizaciones en Lucha » Novedades » 6 nov 2020

Los aprendizajes que dejó Guernica

Ante la represión, los cuidados colectivos como herramienta

El despliegue policial para el desalojo, las amenazas previas, la tensión constante dejan marcas potentes. La experiencia comunitaria de pensar cómo cuidarse y defenderse de los ataques, también.


Mucho se habló de la violencia en estos últimos días. Los grandes medios de comunicación apuntaron a estigmatizar a las familias que reclamaban un pedazo de tierra para vivir, pero ¿se puede hablar de enfrentamientos cuando de un lado hay una fuerza especializada y entrenada, con armamento y elementos de defensa personal mientras que del otro personas que se defienden y tratan de resistir porque después de eso sólo queda la calle o el hacinamiento?

En pocos minutos la policía barrio de un plumazo a las familias que se encontraban hace 3 meses viviendo en la intemperie y luego la persecución continuo en las afueras del predio. En las negociaciones previas, el gobierno se había comprometido a no dañar las pertenencias de la gente, cuestión que no se respetó ya que ni bien ingresaron los efectivos empezaron a quemar y destruir las casillas precarias con todo lo que había adentro. Hubo quienes lo perdieron todo y quedaron en la calle con lo puesto.

Si bien la esperanza de conseguir un lugar donde vivir se mantuvo hasta el final, el escenario que se vivió el pasado jueves 29 de octubre era una posibilidad cada vez más latente. Por eso, las familias junto a las organizaciones sociales comenzaron a pensar estrategias para cuidarse de manera colectiva y que nadie saliera dañado. Esto se hizo de manera articulada con un equipo de salud, quienes armaron una posta de salud fija para que todos y todas pudieran identificarla, y otra móvil que pudiera trasladarse lejos del foco de conflicto.

Además se pensaron lugares de salida y también aquellos lugares peligrosos por donde no convenía circular. Se trabajó a conciencia para que todas las personas tuvieran cuidado, estuvieran pendientes de sus vecinos y vecinas, se protegieran de los gases y las balas de gomas, y se cubrieran los ojos; Esta última recomendación tiene su origen en la fuerte represión del diciembre del 2018 contra quienes se manifestaban en oposición al presupuesto del macrismo, y en la cual varios perdieron un ojo a causa de proyectiles de balas de goma. La misma situación se repitió un año después en Chile y quedo grabado en la memoria popular.

Por otro lado, también se coordinó con integrantes de medios alternativos, ya que el trabajo de registro y documentación de lo sucedido es fundamental a la hora de resguardarse de posibles causas armadas, identificar situaciones de abuso de poder o de responsabilidad frente a los hechos de violencia que pudieran dejar un saldo de víctimas fatales. Tal articulación fue clave para desmentir las acusaciones de funcionarios como Sergio Berni o Axel Kicillof, quienes dijeron que eran las propias familias las que quemaban las viviendas y lanzaban los gases lacrimógenos. 

La represión deja marcas en el cuerpo y en la psiquis. Se enlaza así a una historia de privaciones y vulneración de derechos que también constituyen hechos de violencia: no tener para comer, no poder ir a la escuela, no tener trabajo o no tener un techo y una tierra para vivir.

Pese a que los medios estigmatizan e intentan plantear que fueron incidentes o enfrentamientos, como si se pudiera pensar que se está ante una igualdad de condiciones. La experiencia de pensar el autocuidado, de diseñar estrategias para resguardarse, de socializar las sensaciones de miedo, angustia e incertidumbre dejan un saldo formativo, de fortalecimiento y de certeza de que la salida es desde abajo y colectiva.

 

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