viernes 25 de septiembre de 2020 - Edición Nº967
Frente de Organizaciones en Lucha » Regionales » 21 ago 2020

Tucumán

Se consolida la asamblea del FOL en Amaicha del Valle

En territorio de una comunidad indígena se organizan para generar puestos de trabajo y reclamar por mejores condiciones para atravesar la pandemia.


La asamblea del FOL en Amaicha del Valle tiene poco más de un año de existencia, pero en este corto periodo ya lograron armar una cuadrilla de herrería, otra de huerta y continúan con un productivo de cerveza artesanal de algarroba. Enzo y Elio, los dos delegados, explican que la falta de trabajo y la dificultad para acceder a la salud y la educación los llevaron a organizarse para reclamar sus derechos. La situación se volvió más difícil a partir de la pandemia del Covid 19 y muchas personas volvieron al trueque de alimentos para poder sobrevivir.

La mayoría de la población pertenece a la Comunidad Indígena de Amaicha del Valle, que forma parte del Pueblo Diaguita, por lo tanto conservan sus saberes ancestrales y sus formas organizativas, tales como el concejo de ancianos en el que participan personas mayores de 70 años, y el cacique que es elegido mediante asambleas por toda la comunidad. Esa cotidianeidad es la que hizo que organizarse en espacios asamblearios del FOL les resulte bastante familiar.

Una de las primeras medidas de lucha que realizaron en el marco de la pandemia fue hace un mes, cuando cortaron la ruta 307 para rechazar la apertura del turismo interno en la provincia. Enzo explicó que si bien todavía no hay casos positivos, hay mucha gente anciana que tiene miedo porque en el pueblo no cuentan con un sistema de salud adecuado para enfrentar al virus y porque además muchas familias no tienen los recursos para mantener las condiciones de seguridad e higiene. El acceso al agua es un problema en la zona y cada vez escasea más.

“Se nos dificulta mucho acceder a la salud. Si es algo muy de urgencia tenemos que viajar a la ciudad de San Miguel que son dos horas y media o tres. Antes era más fácil, porque como estamos alejados y limitamos con Catamarca íbamos a Santa María, que es una ciudad chiquita que queda a 15 km de acá, pero ahora está más complicado porque Catamarca cerró el límite con Tucumán por el tema de la pandemia” explicó Elio.

En ese contexto, las y los pobladores rechazaron que el gobierno de la provincia habilitara la circulación interna de turistas sin que se garanticen condiciones de seguridad mínimas para quienes habitan en el pueblo.

A su vez, otro de los problemas que identifican es la dificultad para garantizar la continuidad pedagógica de niñas, niños y adolescentes, ya que la conectividad es muy precaria. A su vez, Quilla, otra de las militantes de la zona, dijo que la pandemia va a traer como consecuencia que muchos jóvenes que se habían trasladado a la capital para estudiar y trabajar, tengan que volver a sus hogares en el pueblo a raíz de la crisis económica.

Para abordar todas estas dificultades y necesidades, la coordinación entre la comunidad indígena y los movimientos sociales es fundamental. Los dos jóvenes delegados remarcaron que al comienzo hubo ciertas resistencias y reparos frente a la presencia del FOL, pero luego las y los ancianos vieron que la juventud se estaba organizando para tener una mejor calidad de vida y entonces terminaron aceptándolos. El respeto de la cultura, los tiempos, saberes y experiencias de la comunidad fue muy importante para garantizar un vínculo respetuoso y para caminar de forma conjunta en la lucha por sus derechos.

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