sábado 04 de julio de 2020 - Edición Nº884
Frente de Organizaciones en Lucha » Comunicados » 25 jun 2020

A 18 años de la Masacre del Puente Pueyrredón seguimos exigiendo justicia

La lucha de Dario y Maxi sigue presente hoy más que nunca. Este 26 de junio se realizarán ollas populares en todo el país para recordarlos.


El 26 de junio del 2002 la mayoría del movimiento piquetero impulsó un plan de lucha por aumento salarial, puestos de trabajo, alimentos, máquinas para producir y contra la represión policial. El 2001 había terminado con una de las peores crisis económicas en la historia del país, la pobreza aumentaba y el gobierno peronista de Duhalde seguía sin escuchar. Por lo que decidimos rodear la Capital Federal cortando todos los puentes que cruzan el riachuelo y las principales arterias en el norte y oeste.
Eduardo Duhalde y Felipe Sola (quien ese entonces gobernaba la provincia de Buenos Aires y hoy se desempeña como Ministro de Relaciones Exteriores) junto con los servicios de inteligencia decidieron hacernos un engaño sangriento para frenar el avance de nuestra lucha. Su idea era hacer creer a la población que lxs piquterxs nos matábamos entre nosotrxs y que íbamos con armas de fuego a las movilizaciones. Los medios de comunicación y el empresario periodístico Hadad actuaron como cómplices de ese relato mentiroso.
Definieron que el escenario de esa emboscada seria el puente Pueyrredón, tratando de impedir que pasáramos. La autodefensa de los movimientos tiene el deber de ponerse firme y resistir para que ante un ataque policial la mayoría pueda retroceder, y así fue. Entre los cientos de jóvenes que se destacaron ese día estaban Darío y Maxi miembros de los MTD de zona sur, movimiento del cual provenimos muchxs de nosotrxs.
Pero el objetivo de ellos no era solo que retrocedamos, sino generar miedo y caos para poner a la opinión pública contra nosotrxs. Una escuadra policial organizó la cacería con un saldo de decenas de heridos de bala de plomo y goma, cientos de presos y dos compañeros asesinados por la espalda.
“Se mataron entre ellos” fue el grito de complicidad mediática, quienes intentaron ocultar a los verdaderos responsables tanto políticos como materiales. Pero la mentira tuvo patas cortas, porque los medios de comunicación alternativos y periodistas independientes que estuvieron en el lugar develaron valientemente lo que realmente había sucedido. Mediante el registro de fotos, videos y testigos presenciales que habían visto como la policía le disparaba a quemarropa por la espalda a Maxi y a Darío, pudimos saber la verdad y difundirla.
El desalojo y represión de ese día se convirtió en lo contrario a lo que quería Duhalde y sus secuaces. Se produjeron innumerables movilizaciones de solidaridad de distintos sectores y un enorme rechazo social. En las calles volvió a escucharse la famosa consigna “que se vayan todos” bajo la cual se había unido el pueblo un año antes hasta lograr la renuncia del presidente Fernando De la Rúa.
A pocos meses de este hecho, y sin poder superar la terrible crisis económica, política y social en que estaba sumido el país, Duhalde se ve obligado a convocar a nuevas elecciones.
Lo que estamos viviendo en este 2020 nos trae a la memoria y nos hace revivir lo peor de aquellos tiempos. A las recurrentes crisis económicas del capitalismo, hoy se le suma una pandemia que está hundiendo a la clase trabajadora a nivel mundial en niveles de pobreza extremos. El empleo escasea y los pocos puestos que hay son en condiciones cada vez más precarias y esclavizantes; los precios de los alimentos están por las nubes y miles de personas no tienen ni si quiera un plato de comida en la mesa.
Pero estas fechas también nos tienen que servir para recordar los mejores ejemplos de lucha de nuestra historia, las consignas que dieron nacimiento a nuestro movimiento y que hoy están más vigentes que nunca.
Necesitamos seguir organizándonos para luchar por un sistema económico donde todo el mundo pueda vivir de su trabajo, sin patrones esclavizadores. Necesitamos un cambio social profundo y de raíz donde la riqueza producida en las fábricas, empresas, campos y casas sea apropiada por toda la humanidad, sin explotadxs ni explotadorxs.

                       

        ¡Hoy en el 2020 como en el 26 de junio del 2002 seguimos luchando por trabajo, dignidad y cambio social!

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