miércoles 03 de junio de 2020 - Edición Nº853
Frente de Organizaciones en Lucha » Regionales » 12 may 2020

La Plata

Cómo viven los sectores populares la pandemia

En una charla vía web en la que participaron dos integrantes del FOL, una representante de las manteras de Plaza San Martín y un miembro de la comunidad senegalesa, contaron los lazos de solidaridad que se gestan entre las y los que menos tienen.  


Desde el inicio de la cuarentena, los sectores populares, vienen auto-organizándose y estrechando lazos para sobrevivir. Hace algunos días se organizó una charla por las redes, en la que participó Gladys representante de las manteras de Plaza San Martín, Cheikh Gueye miembro de la comunidad senegalesa y Nelly y Elizabeth militantes del FOL, quienes coincidieron que ante el aumento del hambre y la pobreza las personas que más colaboran son las que menos tienen.

Glayds, representante de la asociación civil Manteras de Plaza San Martín, contó cómo fue su proceso de organización, la dura persecución que sufrieron durante los últimos años bajo el gobierno de Julio Garro, y la difícil situación que están pasando al no poder salir a trabajar durante la pandemia.

“Llegue a Plaza San Martín a fines del 2014 y ahí conocí a mis compañeras. Yo estaba estudiando profesorado de matemáticas y fue una forma de sostener mi carrera y a mi familia. Yo tengo dos nenes y mi marido que trabaja en la construcción pero no siempre alcanza. Cuando llegué a la plaza encontré un lugar de contención” recordó Gladys. A su vez, remarcó que el 90% de sus compañeras son mujeres jefas de familia, que por distintas circunstancias se han quedado solas, y buscan un medio para sobrevivir.

En el 2019 la feria llegó a contar con 600 mantas, atrás de las cuales existen familias numerosas que dependen de ese ingreso. Las manteras presentaron diversos proyectos para mejorar y regularizar su situación, pero desde hace tiempo vienen sufriendo la persecución de control urbano del municipio. El punto más álgido fue en junio del año pasado, cuando el jefe de seguridad, Darío Ganduglia, monto un descomunal operativo policial para desalojarlas.

“Fue muy loco, porque veníamos reuniéndonos con él hacía meses para pasarnos al predio de 134 y 80. Pero esa madrugada nos avisaron que la plaza estaba vallada y que no había posibilidad de que pongamos nuestra mercadería”. A partir de ahí el grupo comenzó a disgregarse por distintas plazas y al día de hoy son 66 las manteras que quedaron unidas y luchando en conjunto.

En este contexto la situación se vuelve muy difícil para las que se ganan el día a día trabajando en la vía pública. “Nos ayudamos entre nosotras, buscamos donaciones, la gente que menos tiene es la que más se copa y colaboran” afirmo Gladys. En ese sentido vienen coordinando también con otros sectores, como el FOL y otras organizaciones que son quienes están presentes ante la falta de respuestas de los funcionarios y el Estado.

En ese sentido, Nelly y Elizabeth, las dos integrantes del FOL contaron que desde que comenzó la cuarentena la cantidad de gente que asiste a los comedores se ha triplicado y que muchas veces la comida no alcanza para abastecer a todas las familias.

“Lo peor es decirles que no alcanza y ver que se van con su olla vacía” expresó Eli y agregó que “en todos los barrios alejados estamos pasando la misma situación, los que estamos en las orillas somos los más vulnerables”.

Ambas coincidieron que el haber luchado por un puesto de trabajo junto a sus compañeras y el estar organizadas en un movimiento social las fortaleció y las ayudo a salir adelante. “Antes de esto yo estaba en mi casa cuidando a los niños. Una mujer sin un trabajo siente que no puede aportar en la casa y tiene que estar sumisa ante el marido, aceptando las reglas y condiciones que él pone. Pero con un trabajo logramos levantarnos y nos cambió la vida” dijo Eli.

Tanto ella como Nelly migraron desde Bolivia hace varios años y en el año 2013 durante la inundación se incorporaron al FOL. “No sabíamos a quién recurrir, nos mandaba un manzanero y teníamos que hacer todo lo que él decía, siempre era con condiciones. Pero los compañeros del FOL vinieron y nos dijeron cuáles eran nuestros derechos como extranjeras, que no teníamos que ser maltratadas o pisoteadas, y así pudimos salir adelante” contó Nelly.

Las dos comparten la condición de migrantes junto con Cheikh, que llegó de Senegal en el 2014. Su comunidad también fue una de las más golpeadas y perseguidas por el Municipio de La Plata y a partir de esa situación forjaron lazos de solidaridad con el FOL y con el Colectivo de Abogadxs Populares La Ciega, que los asesoran y acompañan en todas las cuestiones legales.

“Para sobrevivir nos ayudamos entre nosotros, cuando hay problemas con control urbano siempre estamos ahí todos juntos ayudándonos. Ahora con el covid 19 hay gente que nos está apoyando con alimentos. Los compañeros de La Ciega nos enseñaron las leyes y cómo defenderemos, y siempre les damos las gracias porque no se cansan nunca de ayudarnos en lo que sea, a las compañeras del FOL también, porque que antes y durante la pandemia siempre nos ayudaron” concluyó Cheikh.

 

 

 

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