lunes 01 de junio de 2020 - Edición Nº851
Frente de Organizaciones en Lucha » Comunicados » 8 may 2020

Repudio al pacto de ajuste de la CGT, la UIA y el gobierno

Mientras las patronales acuerdan una reducción del 25% de los sueldos de las y los trabajadores, los ricos se imponen para impedir que se establezca un impuesto a las grandes fortunas.


Las organizaciones abajo firmantes repudiamos enérgicamente el acuerdo llevado adelante entre la CGT, la UIA y el gobierno, para dar vía libre a reducciones salariales del 25% y a la suspensión de trabajadorxs en el marco de la pandemia. Consideramos que es inadmisible que en este contexto sigamos siendo la variable de ajuste, condenándonos a apenas sobrevivir.
A este aberrante acuerdo se le suma que desde hace un mes el gobierno debate un impuesto a las grandes fortunas sin haber dado ni un solo paso adelante en tal sentido. Ese gravamen sólo afectaría a las personas que tienen un patrimonio de 3 millones de dólares y sería tan solo del 2 al 3,5% como máximo. Es una vergüenza que ante los terribles padecimientos que está sufriendo nuestra clase, los empresarios sigan amarrocando mezquinamente sus ganancias sin querer poner un solo centavo, y que además cuenten con el aval de la burocracia sindical.
Mientras tanto el gobierno dispone del 3% del PBI para, entre otras cosas, para pagarle el sueldo a 8 de cada 10 trabajadores del sector privado. Sin embargo los empresarios siguen haciendo cálculos para no perder ni un peso, lo que se ve reflejado en que hasta el momento se registran 5.386 despidos, 7.223 suspensiones, y 297.063 ven peligrar sus ingresos con los acuerdos entre las patronales y los sindicatos.
A esta realidad se le suma la profundización de los niveles de precarización laboral. Al parecer para muchas empresas las medidas de aislamiento le vinieron como anillo al dedo para instalar de manera definitiva el trabajo desde casa. Bajo esta modalidad podrían prescindir de varios puestos de trabajo y además ahorrarse otros “costos” como el pago de un seguro para sus empleadxs, los recursos y herramientas que se necesitan para realizar las tareas, y el pago de la luz, el gas, el agua y el mobiliario adecuado. Todo eso pasaría a depender de lxs trabajadorxs en sus casas, desligándose así de un montón de “gastos fijos”.
En contraposición a las grandes sumas de dinero que maneja el empresariado, el sector cooperativista precarizado sigue viviendo con salarios muy por debajo del nivel de indigencia y para peor en un contexto donde el hambre arrasa con la vida de millones de personas. Las medidas que se han tomado hasta el momento son totalmente insuficientes, ya que por ejemplo muchas personas quedaron afuera de cobrar el IFE porque algún integrante de su familia percibía un programa de empleo. Esto significa que tendrán que sobrevivir a la pandemia con 8.500 pesos mensuales, cuando la Canasta Básica alcanzó los 66 mil pesos para una familia de cuatro integrantes, según la junta interna de ATE INDEC.
A su vez, en medio de la pandemia no existe un protocolo de actuación para garantizar la atención y el aislamiento de personas contagiadas en los barrios populares. Las condiciones de vivienda para estos sectores son de una precariedad absoluta: muchas personas viviendo hacinadas en espacios reducidos y sin ventilación, la gran mayoría comparte el baño con otras viviendas y no tienen conexión a cloacas, y 1.200.000 no tiene acceso al agua potable. Cumplir con los métodos de higiene necesarios para cuidarse del covid 19 se vuelve casi imposible.
Esto afecta con mayor gravedad a mujeres y disidencias sexuales que son, en su gran mayoría, las que le está poniendo el cuerpo a las ollas populares en los comedores y las que por lo tanto se ven más expuestas a contraer el virus. Esta tarea la llevan adelante por ingresos muy insuficientes, y además luego se ven sobrecargadas con más tareas de cuidado en sus casas y con la atención de toda la familia y de los enfermxs pesando sobre sus espaldas.
Ante esta cruda realidad, que promete seguir profundizándose a medida que se alarga la cuarentena, reclamamos que se dé marcha atrás de manera inmediata el acuerdo entre la CGT y la UIA, y que se proceda a implementar con urgencia el impuesto extraoridinario a los multimillonarios. Sus riquezas son nuestra pobreza, y no estamos dispuestxs a seguir perdiendo derechos por eso decimos que ¡nuestras vidas valen más que sus ganancias!. Nos mantenemos en estado de alerta y movilización y exigimos que el ajuste lo paguen los ricos.

 

¡Sus riquezas son nuestra pobreza. Ni un derecho menos!

¡Nuestras vidas valen más que sus ganancias!

¡Implementación YA del impuesto a las grandes fortunas!

¡No al ajuste de la clase trabajadora!

¡La deuda es con el pueblo!

 

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