sábado 07 de diciembre de 2019 - Edición Nº674
Frente de Organizaciones en Lucha » Niñez/Juventud » 2 sep 2019

Desprotegidos

La inflación repercute en derechos básicos de la juventud como la educación y la salud sexual

Según un informe de la UNDAV, la canasta para ese sector aumentó 65,5% durante el último año. A la vez, son quienes sufren más la precarización laboral y el desempleo.


La crisis económica afectó a la clase trabajadora, pero particularmente la juventud se encontró en una situación de mayor vulnerabilidad. El desempleo y la precarización laboral no son noticia dentro de este sector, sin embargo la situación se profundizó ya que la canasta de bienes y servicios que consumen aumentó 65,5% en el último año, y 274,3% en los últimos cuatro años, según un relevamiento de la Universidad de Avellaneda.

Si bien la canasta presentada en este informe no contempla, por ejemplo, gastos en material universitario o en viandas de comida, analiza de manera global cómo se encarecieron los productos o servicios que son representativos de este sector. Uno de los aumentos más preocupantes fue el de los anticonceptivos como preservativos y pastillas que sufrieron un alza de hasta 87%.

Esto implica una grave vulneración de derechos en torno a la salud sexual y reproductiva de los y las jóvenes. Como consecuencia de los aumentos, el consumo de estos métodos bajó en un 8% en preservativos y 7,7% en pastillas anticonceptivas. Y aunque es deber del Estado garantizar ambos en hospitales públicos, se detectaron irregularidades en establecimientos que recibieron menos de lo que deberían garantizar. En los barrios, la situación de las salitas médicas es aún más grave ya que simplemente no llegan.

A esto se le suma la resistencia que se observó en algunas escuelas y comunidades educativas a la hora de implementar la Ley de Educación Sexual Integral, disputa que está atravesada en su mayoría por el accionar de grupos religiosos que intentan obstaculizar un derecho que ya está garantizado en la ley. Esta situación deja a la juventud aún más desamparada a la hora de obtener información de cómo cuidarse y prevenir enfermedades de transmisión sexual.

Tampoco hay que perder de vista que el debate en torno a la Interrupción Voluntaria del Embarazo se vio truncado por el Senado el año pasado, y hasta ahora no se han implementado otras medidas para poder abordar la problemática, sino que por el contrario al subir el precio de los métodos anticonceptivos es probable que se agrave el número de abortos clandestinos.

Por otro lado, Edgardo y Luca, integrantes de Jóvenes FOL La Plata y Jóvenes FOL Zona Oeste respectivamente, manifestaron que uno de los gastos más grandes que tienen es en transporte. Este servicio aumentó 44% en el último año, y 500% en los últimos cuatro años. Además de utilizar el colectivo para llegar a sus respectivos lugares de estudio, o a sus trabajos, deben pagar fotocopias, afiches, útiles y demás materiales básicos para la escuela y la universidad, las cuales representan un gasto de entre 500 y 1000 pesos mensuales.

Según el informe, se necesitan aproximadamente $26.856 para cubrir la canasta de bienes y servicios que consumen las y los jóvenes. Tanto Edgardo como Luca trabajan dentro del FOL en la cooperativa ambiental y en la coordinación del grupo de Jóvenes respectivamente. “Trabajo precarizadamente porque no me alcanza con lo que cobro para satisfacer mis necesidades básicas, en mi casa no llegamos con la plata y estamos atravesando una situación muy difícil”, afirmó Edgardo. Los y las cooperativistas perciben un salario de apenas $7500, valor que deja su capacidad de consumo por debajo de la línea de indigencia.

Desde el primer trimestre de 2018 al de 2019 se registró un aumento de la desocupación en los varones jóvenes del 3,2%, mientras que en las mujeres jóvenes fue del 2,2%.Esto significa que la tasa fue ocho veces mayor en varones jóvenes comparándolo con hombres adultos y cuatro veces mayor en mujeres jóvenes comparándolo con mujeres adultas. Por otro lado, el índice de pobreza joven también sufrió alzas respecto al semestre pasado, en donde se encontraba en 32,2% y pasó a ubicarse en 38,6%.

Últimamente los fines de semana no estoy saliendo porque no me alcanza la plata, tuve que cortar las salidas y empezar a hacerlo una vez por mes. Estoy viviendo con mi mamá que no tiene trabajo, y con mi hermana que es más chica que yo y los dos vamos a la escuela”, aseguró Luca. Efectivamente en los hogares son cada vez más los jóvenes que deben salir a buscar un trabajo para poder ayudar a sus padres, con la exigencia que implica terminar el secundario o cursar una carrera universitaria, y además recortar aspectos de su vida que afectan a su salud física y vida social.

 

 

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